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LOS DESAFIOS DEL NUEVO AÑO.
Ana Jerozolimski
Sería bueno poder dar la bienvenida al nuevo año judío, el
5771 que está por comenzar, sin tener que abrigar tantas
esperanzas de que éste nos traiga mejores noticias que el
que inminentemente se termina. Sería bueno-¿e ingenuo?-
decir que para el próximo año ansiamos simplemente felicidad
y salud, alegrías familiares y poder disfrutar de la vida.
Tal como están las cosas, es imposible limitarse a eso. El
mundo que nos rodea, o mejor dicho el mundo en el que
vivimos, hace imperioso que pensemos más allá de la dicha
personal, de la satisfacción profesional y los pequeños
grandes momentos de todos los días en nuestra vida
particular.
El pueblo judío lidia con no pocos desafíos. El
antisemitismo, plaga que cobró millones de vidas inocentes
en la Segunda Guerra Mundial, oscureciendo los cielos de
Europa, no ha desaparecido. Siempre tuvimos renuencia a
destacar demasiado la cantidad de incidentes antisemitas que
se registran en distintas partes del planeta, ya que nos
pareció injusto que extremistas radicales logren dar el
tono, que parezca que consiguen quitar normalidad a la vida
judía, multifacética y productiva en el mundo todo.
Pero hay que hallar el punto de equilibrio. Y es
imprescindible estar atento, ser consciente, estar listo..No
sólo para defenderse, Dios no permita, de un ataque contra
la integridad física de un judío en cualquier parte del
globo, sino también para saber repeler ataques contra la
condición judía misma. Y estar atento significa también
saber, enterarse, informarse, saber responder...Es que hoy
en día, muchos antisemitas se encubren bajo la máscara del
antisionismo, concentran en Israel las culpas de la
humanidad y alegando que lo que critican es una política
determinada, quitan de hecho legitimidad a la existencia
misma del Estado judío y su derecho a defenderse. Eso es
antisemitismo.
Siguen existiendo por cierto los antisemitas
“tradicionales”, los neo nazis y extremistas de derecha.
Pero están los “nuevos”, aquellos que creen que por
presentarse como “progresistas” realmente lo son, aunque
apoyen a regímenes oscurantistas y a terroristas, en su
campaña contra la única democracia de Oriente Medio, Israel.
Y lo que es peor todavía, el antisemitismo de hoy está a
menudo íntimamente ligado al radicalismo islámico, por lo
cual se entrelaza directamente con el conflicto político
entre Israel y los palestinos.
Se equivocan los judíos que en cada crítica a Israel ven
antisemitismo y se equivocan los antisemitas si creen que
lograrán ocultar su verdadera condición por presentarla
engañosamente como “legítima oposición a las políticas de
Israel”.
Es oportuno, aquí, recordar un interesante y emotivo
discurso pronunciado en el año 2003 por el General Liber
Seregni al ser galardonado con el “Premio Jerusalem” por la
Organización Sionista del Uruguay. Es bueno mencionarlo
justo ahora, poco antes que sea el Presidente de la
República José Mujica, quien recibirá este galardón.
“La creación del Estado de Israel significó para mí y en la
historia un cambio cualitativo del compromiso y la relación
con los judíos y el pueblo de Israel. Hasta entonces la
relación había sido sobre todo la defensa del pueblo judío.
A partir del 48 la obligación, el compromiso, fue con la
defensa del pueblo de Israel amenazado, no reconocido,
totalmente amenazado desde sus primeros tiempos".
Y agregó: "Desde la creación del Estado de Israel y porque
no fue reconocido explícitamente por todo el universo, se
mantiene una larga lucha, una larga lucha por la paz" "...la
paz será posible si y solamente si, como decíamos en las
propuestas matemáticas, hay un reconocimiento explícito de
cada una de las partes sobre la realidad de la existencia de
la otra. Palestinos reconociendo de manera rotunda y
definitiva la existencia del Estado de Israel y el condigno
reconocimiento de los israelíes y del Estado de Israel de la
existencia de un Estado palestino, ambos libres, soberanos,
para desarrollar cada uno su vida en el respeto a los
demás".
Para el nuevo año, esperamos que ese hermoso y justo
planteamiento del General Seregni, se cumpla en toda su
plenitud. Que no se ponga en duda más la legitimidad de
Israel. Que sean libres y soberanos, en mutuo respeto,
israelíes y palestinos.
Pero eso también está relacionado a que Israel pueda vivir
en paz en general, sin que se cumplan designios destructivos
como los que llegan desde la República Islámica de Irán.
De esto deriva un deseo para el 5771, que mucho tiene que
ver con los hechos de estos días. Es simbólico que se
reanudan las negociaciones con los palestinos tan solo unos
días antes de comienzo del nuevo año. Más simbólico todavía
es que casi en la víspera, haya sido cometido un atentado
tan terrible como el de la zona de Hebron, con cuatro
civiles israelíes asesinados.
Es un deseo difícil el que pedimos: que se halle la fórmula
que permita llegar a la paz, que permita a Israel poder
tener confianza y dar pasos hacia la creación del estado
palestino independiente, sin arriesgar por ello su
seguridad. Hoy en día, a decir verdad, suena casi a acto de
magia....Ojalá nos equivoquemos.
Y dado que no podemos, sería inmoral, terminar un mensaje de
Rosh Hashana con un tono sombrío, queremos ver también la
mitad llena del vaso. Recordemos cuánto empuje hay en el
mundo judío en general y en Israel en particular. Tengamos
presente cuánto se sigue creando, estudiando y avanzando en
las sociedades libres, cuántos judíos aportan a sus
respectivos países, cuánta creación cultural, artística,
cuánta investigación científica y cuánto avance médico hay
en Israel.
Eso no hará desaparecer los problemas ni tampoco minimiza
las cosas que están mal entre los propios judíos o dentro de
Israel. Pero sí pone mucho en proporción, recuerda que no es
todo negro, que no todo está mal y que hay mucho de lo que
enorgullecerse.
Esperemos que el 5771 traiga paz a Israel y sus vecinos. Que
sea portador de estabilidad a todas las comunidades judías
del mundo, en cercana relación con Israel y como parte
integral de sus respectivos países.
Y muy especialmente, a la colectividad judía del Uruguay,
que sea éste un año de acercamientos, dentro y fuera de la
misma.
¡Feliz 5771!
Ana Jerozolimski
Semanario Hebreo
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