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8 de setiembre de 2018

¿Cómo lograr un gran cambio en tu vida?

Eres el CEO de tu vida. Es hora de que comiences a actuar como tal.

Todo ser humano posee un potencial ilimitado para alcanzar la grandeza y una capacidad única para impactar al mundo para bien.

Entonces, ¿por qué no todos tienen éxito en la vida?

Porque en cierta medida no nos tomamos la vida en serio. Nos distraemos, nos dormimos pensando en la cantidad de 'me gusta' que conseguimos en Facebook.

Tomarse la vida en serio significa hacer que cada momento que pasamos en la Tierra tenga una razón de ser.

CEO de una marca
En las redes sociales, nuestros posts pintan un retrato de nosotros mismos. Compartimos nuestras vidas para que todos vean qué hacemos con nuestro tiempo, qué despierta nuestra atención y qué valores consideramos importantes.

Entonces, cada uno de nosotros representa, por así decir, una "marca" única.
El CEO de tu marca eres, naturalmente, tú mismo.
Como CEO, eres el máximo responsable de tu vida.
Comienza con la definición de tu razón de ser y la contribución única que puedes hacer a la humanidad. Puedes comenzar haciéndote las siguientes preguntas:

¿Cuáles son mis cualidades y circunstancias únicas?
¿Cuáles son mis valores fundamentales?
¿Qué alimenta mi pasión?

Al final de mi vida, ¿a qué llegará todo esto?
Una vez que hayas determinado una misión y objetivo únicos, el paso siguiente es desarrollar un plan estratégico para lograr ese objetivo progresivamente durante la vida.

Pero estamos avanzando demasiado, porque hasta que no hayas aceptado por completo la responsabilidad como CEO, la idea de una misión en la vida continúa siendo teórica.

Sin culpar a otros, sin excusas
Cuando pequeño, mi sueño era llegar a ser vicepresidente de mi país, el segundo a cargo.

¿Por qué no soñaba con ser el presidente?

Rav Weinberg siempre decía: “Cuando yo no esté más, entonces crecerán”.
Saber que no eres el máximo responsable otorga una cierta comodidad. Es más fácil dejar que los demás asuman las decisiones difíciles. Además, nuestro ego anhela aprobación y no queremos arriesgarnos a sobresalir.
Entonces, evitamos asumir la responsabilidad.

Rav Nóaj Weinberg zt”l, el fundador de Aish HaTorá, siempre decía: “Cuando yo no esté más, entonces crecerán”.
Crecer significa abandonar los comportamientos condescendientes que utilizamos para evitar asumir responsabilidad:

Inventar excusas para justificar nuestras falencias. Por ejemplo: “Soy o estoy demasiado: cansado, hambriento, viejo, joven, lento, pobre, etc.”.
Culpar a otros con recriminación y afirmar ser una víctima de: las circunstancias, malos padres, mala suerte, etc.

La medida en la que inventemos excusas y culpemos a los demás es la medida en que estaremos renunciando al poder que tienen nuestras decisiones para crear nuestra propia realidad. Esto tiene serias consecuencias: "No asumir responsabilidad" significa abolir algunas de las decisiones más importantes de la vida.

Ese es el precio que pagamos por conformarnos con la comodidad.
6 cosas básicas de la vida
Durante las Altas Fiestas, somos "juzgados" para un próximo año de vida y se determinan los recursos, fortalezas y limitaciones que tendrá nuestro año.
En otras palabras, el Año Nuevo comienza con un presupuesto en cero que no nos permite dar absolutamente nada por sentado.
En Rosh HaShaná nos paramos frente a Dios —el Gran CEO— y presentamos un caso convincente de lo serios que somos al asumir responsabilidad por nuestras vidas.

Cuando suena el shofar, es un tiempo auspicioso para obtener claridad en estas 6 cosas básicas de la vida:

Prioridades: Definí mi misión y fijé objetivos claros y alcanzables.
Foco: Estoy enfocado, soy organizado y evito las distracciones.
Disciplina: Maximizo el uso de mi tiempo para actuar consistentemente y alcanzar mi objetivo.

Objetividad: Tengo un sistema para asegurar que mis acciones son rectas, balanceadas y libres de subjetividades.

Paciencia: Disfruto de mis logros y tengo calma ya que sé que todo es un proceso.

Integridad: Quizás lo más importante de todo es que vivo con el lema de que ninguna ganancia vale la pena si viene a expensas de mis valores.
Las Altas Fiestas son el momento para empujar más allá de nuestros límites y ponernos de pie y declarar: “Acepto responsabilidad absoluta por mi vida”.

Shaná tová.


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