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Rubén Kaplan

Radicado en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, es escritor y periodista de política internacional, especializado en temas de Medio Oriente y terrorismo islámico.
También, ha desarrollado temas vinculados al Holocausto, antisemitismo y otras formas de discriminación; colaborando con diversas publicaciones de Europa, América y Medio Oriente. Autor del libro "Tras el velo. La mujer en el Islam", presentado en la 37° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
En los últimos 7 años, escribió cerca de 400 artículos para periódicos de los países antes mencionados, que fueron, a la sazón, muchos de ellos traducidos a varios idiomas y reproducidos en su website personal (www.rkpress.com.ar) y decenas de blogs.

28 de julio de 2014

La guerra en Gaza y el antisemitismo

La operación defensiva de Israel “Borde Protector ” instrumentada para cesar los sistemáticos y continuos ataques con misiles llevados a cabo por el movimiento terrorista Hamas en Gaza, contra la población civil del Estado judío, que desembocó en una nueva guerra abierta, hizo despertar de su letargo al más rancio antisemitismo, (expresión acuñada en Alemania en el siglo XIX) siempre latente y agazapado, que aguardaba una oportunidad como ésta como excusa para canalizar su odio irracional no sólo hacia los israelíes, calumniosamente sindicados como victimarios de los palestinos, sino a los judíos de todo el mundo.

Para los antisemitas recalcitrantes, no valen las aclaraciones, ni es de utilidad argumentar con pruebas irrefutables que los terroristas de Hamas, cuyos miembros glorifican la muerte, al lanzar sus misiles desde hospitales, escuelas, mezquitas y edificios, son los responsables de la muerte de su propia población civil, incluidos niños y mujeres, por utilizarlos perversamente como escudos humanos. Tampoco sirve afirmar que Israel tiene el derecho y la obligación de proteger a sus ciudadanos de la incesante agresión de los terroristas islámicos, como se le admitiría hacer a cualquier país, que no sea judío. Menos aún ayuda saber que Israel reconoció el domingo 27 de julio que las tropas dispararon accidentalmente un solo proyectil de mortero que cayó al patio de una escuela de la ONU en Gaza la semana pasada, pero dijo que la vista aérea muestra que el patio estaba vacío en el momento del impacto y que la cáscara no pudo haber matado a nadie. A propósito, la admisión de la ONU que fueron encontrados misiles de Hamas en dos escuelas de la UNRWA y que luego se esfumaron, no tuvo hasta ahora ninguna aclaración satisfactoria de la Agencia de la ONU para los Refugiados palestinos.

El pavoroso y rampante odio hacia los judíos, a los que muchos cristianos todavía consideran nefandos en casi todo el orbe, es de tal magnitud y virulencia como el que se registraba antes de la Segunda Guerra Mundial. Europa y muchos países, no aprendieron de la historia. El aniquilamiento de seis millones de judíos por los nazis, hogaño de manera repugnante cuestionado y puesto en duda por muchos infames negadores del Holocausto, no hizo cesar el atávico odio hacia los judíos, perennes chivos emisarios de la humanidad. Los mayores responsables de instilar la ponzoña antisemita durante casi dos milenios fueron inicialmente La Iglesia Católica Apostólica Romana y después La Reforma, el Movimiento religioso que a lo largo del siglo XVI se extendió por Europa del norte contra la autoridad papal y concluyó con la escisión de la Iglesia Católica y el nacimiento de las iglesias protestantes. Las Cruzadas, Inquisiciones y pogromos forman parte de una historia oprobiosa que el Vaticano y las iglesias cristianas debieran reconocer y rectificar.

“Los judíos son los más indignos de los hombres: Son lascivos, codiciosos, rapaces; pérfidos asesinos de cristianos, adoradores del demonio, su religión es una náusea”. “Los judíos son los odiosos asesinos de Cristo y por la muerte de Dios no hay expiación posible, ni indulgencia ni perdón. Los cristianos jamás podrán cesar de vengarse y los judíos deben vivir en eterna servidumbre. “Dios siempre odió a los judíos y quienquiera tenga trato con judíos será rechazado el Día del Juicio. Incumbe a todo cristiano odiar a los judíos”. Esas expresiones aberrantes, fueron formuladas en una homilía por quien fue el patriarca de Constantinopla, San Juan Crisóstomo (344-407) el más influyente predicador cristiano de su época, llamado “boca de oro” por su elocuencia. En 1908, San Juan Crisóstomo fue nombrado santo patrono de los predicadores por el papa Pío X.

Martín Lutero, el teólogo y fraile católico agustino, que comenzó e impulsó la reforma religiosa en Alemania y de cuyas enseñanzas se inspiró la Reforma protestante, admitía las peores acusaciones contra los judíos. Como escribió el doctor Dagobert Runes, autor de más de 30 libros sobre filosofía social e historia, Lutero, que clamaba por la destrucción de su Talmud y sinagogas, en su Shema Hamphoras, se refiere a los judíos como “asesinos rituales, envenenadores de pozos, seres más perversos que el diablo”. “Incendiad sus sinagogas y todo lo que no arda cubridlo o esparcidlo con lodo, a fin de que nadie alcance a ver jamás ni una piedra o las cenizas… y que de tal manera Dios compruebe que somos cristianos”.

Hitler y su vesania, fue una consecuencia lógica de la prédica asquerosa de Lutero. Los niños alemanes desde su más tierna infancia oían en los sermones de sus iglesias y aprendían en la catequesis que los judíos habían matado a Dios. El estigma del judío deicida, inducido por la Iglesia durante siglos, perdura aún hoy en muchas mentes primitivas, a pesar que el extraordinario Papa Juan XXIII durante su papado, confesó con toda humildad que “es injusto acusar a los judíos de deicidas, que si bien los romanos le dieron muerte, fue el mundo entero el que lo negó y el mundo entero el que lo rechazó y fue por el mundo entero que Él quiso morir, Él su redentor”. También hay que resaltar al Papa Juan Pablo II quien llamaba a los judíos “nuestros hermanos mayores”. Fue conmovedor su valiente pedido de perdón al pueblo judío por los errores del cristianismo y por la colocación de un papel escrito que introdujo personalmente en el Muro de los Lamentos, en ocasión de su viaje a Tierra Santa en el año 2.000 como Papa, ya que Karol Wojtyla, en 1965 había visitado Israel, en su carácter de arzobispo de Cracovia. En el mismo sendero que sus admirables antecesores, está transitando, con escollos por delante, Francisco, el actual Sumo Pontífice.

Al odio ancestral hacia los judíos por parte de numerosos cristianos, que debieran reflexionar sobre lo expresado por Baruj Espinoza “Dios no puede odiar, tampoco Él castiga”, se le suman contemporáneamente los grupos neo nazis y mucha izquierda obtusa, debido a su sempiterna animosidad a Estados Unidos y su miope visión de creer que el país del norte es manejado por Israel y los judíos. Cuesta comprender al progresismo arreando sus banderas al defender a los terroristas islámicos, que desprecian la democracia y los derechos humanos, lapidan y azotan a las mujeres y ahorcan a los homosexuales. Cabe señalar que parte de la necia izquierda israelí, aglutinó a casi 5000 personas en Tel Aviv- aprovechando que las alarmas para correr a los refugios dejaron de sonar por un rato- para protestar contra la guerra y criticar al gobierno por su política en Gaza. Contramarchas de la derecha para enfrentar esas manifestaciones, fueron disueltas por la policía- que con buen tino alertó sobre el riesgo de las concentraciones multitudinarias- son indicativas de la pluralidad de expresiones y de la democracia que impera en Israel.

El penoso recrudecimiento del antisemitismo en casi todas partes, es acicateado por los islamitas radicalizados, quienes en gran número, por su emigración incontrolada al Viejo Continente, azuzan las violentas manifestaciones contra Israel y los judíos en las principales capitales europeas y del mundo. Ofende y mortifica a los judíos, especialmente a los que hemos perdido a familiares en el Holocausto, que se pretenda estigmatizar a Israel con pintadas de la svástica en su bandera o asociarlo con las perversas y crueles prácticas nazis, los mayores verdugos del pueblo judío. Las agresiones contra sinagogas o judíos se producen de manera cada vez más asidua y alarmante en París, Londres, Berlín y otras ciudades europeas.

La agencia de noticias AFP difundió que Francia descubre horrorizada el estallido de una violencia antisemita, racista y xenófoba, catalizada por las manifestaciones de “solidaridad” con los palestinos de Gaza ,celebradas en unos suburbios a menudo víctimas de una conflictiva realidad “multicultural”.

En apenas una semana, bandas de jóvenes árabes y musulmanes han atacado a pedradas y con cócteles molotov varias sinagogas de París y de suburbios como Asniéres y Sarcelles. Ataques que fueron seguidos de manifestaciones callejeras en las que se corearon los gritos de “¡Muerte a los judíos!”. Varias manifestaciones a favor de los palestinos han terminado asimismo con enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas del orden en varios barrios parisinos con fuerte población musulmana, como Barbès y la Goutte d’Or.

François Hollande, presidente de la República, se apresuró a recibir, en el Elíseo, a representantes de la jerarquía religiosa católica, musulmana y judía, unidos en el rechazo de un antisemitismo que el primer ministro, Manuel Valls, calificó de este modo: “En nuestros barrios populares está creciendo un antisemitismo de nuevo cuño entre una juventud sin referencias morales ni conciencia de la historia. Tras el antisemitismo es muy visible el odio al Estado de Israel”. Me permito discrepar con el Primer Ministro francés: el odio al Estado de Israel, es la excusa para el antisemitismo.

Una página de Facebook antisemita, denominada “Jóvenes Revolucionarios Franceses” (JRF) que tiene en su portada una bandera palestina y pedía a sus seguidores concurrir a una manifestación del día Internacional de Al Quds (nombre árabe para Jerusalén) promovida por Irán, publicó los nombres y fotos de 32 judíos con la clara intención de incitar ataques contra ellos. La prédica de odio tuvo éxito; una turba de más de una docena de forajidos que portaban barras de hierro, agredió a un judío de esa nómina en su domicilio en un suburbio de París. Tras la golpiza, los vándalos amenazaron a la víctima diciéndole que harían con él, lo mismo que hicieron con Ilan Halimi, el joven judío de 23 años de edad que fue secuestrado y torturado durante 24 días por la banda dirigida por el extraordinariamente cruel Youssouf Fofana, un parisino musulmán hijo de inmigrantes de Costa de Marfil. El desafortunado Halimi fue encontrado desnudo, esposado y atado a un árbol cerca de una estación de ferrocarril, en febrero de 2006 y su cuerpo había sido mutilado. Aún con vida, él murió camino al hospital. A raíz de numerosas denuncias recibidas, Facebook cerró la denigrante página luego del cobarde ataque. La Unión de Estudiantes Judíos de Francia (UEJF) dijo que presentará una denuncia contra los administradores de la página Facebook por incitación al odio racial y la incitación a la violencia. A pesar que los judíos son objetos de reiterados ataques antisemitas, muchos medios de comunicación franceses, fustigaron a la Liga de Defensa Judía (LDJ) por pedir a los miembros de su comunidad que ante el peligro, reaccionen ante la violencia desatada en las últimas semanas cuando Israel comenzó la Operación Borde Protector para detener el lanzamiento de misiles desde Gaza hacia su territorio. Parte de la prensa gala, como otras del orbe, al igual que hacen con Israel en la guerra contra el Hamas en Gaza, transforman a la víctima en victimaria. Roger Cukierman, presidente del CRIF, la organización que representa a la comunidad judía en Francia, dijo a The Daily Beast que la LDJ no estaba instigando nuevos actos de violencia y que esas acusaciones estaban fuera de lugar. “Estoy sorprendido cuando escucho a los periodistas decir que si la sinagoga de La Roquette fue atacada, es a causa de los judíos. Esta es la propaganda”.

“Hemos tenido ocho sinagogas atacadas”, dijo. ”Estoy preocupado por el hecho de que las sinagogas están siendo atacados y no preocupado por estos grupos de autodefensa”.

El presidente de Francia, François Hollande, manifestó varias veces que su gobierno no tolerará la proliferación de actos antisemitas. Pero los estallidos de violencia antisemita coinciden con el aumento de crímenes y delitos racistas, étnicos, multiculturales, en unos suburbios donde la miseria y la desintegración familiar son caldos de cultivo inquietantes donde prolifera el fanatismo social y religioso.

El sentimiento antisemita también ha aflorado en las calles de Alemania. La canciller Angela Merkel y el presidente federal, Joachim Gauck, criticaron ayer con dureza las minoritarias expresiones de antisemitismo registradas estos últimos días en el país a raíz de los ataques del ejército de Israel sobre la Franja de Gaza. “Eso algo que no podemos aceptar y que no aceptaremos”, dijo el segundo portavoz de Merkel, Georg Streiter. Asimismo, el Ministerio de Interior germano, aseguró que crece el riesgo de ataques contra sinagogas o centros judíos en el país, algo inadmisible en Alemania por razones históricas obvias.

La prensa alemana se ha hecho eco esta semana de ciertas consignas antisemitas coreadas en concentraciones y manifestaciones contra los ataques de Israel sobre la Franja y en apoyo al pueblo palestino. Lemas como “Hamás, Hamás, judíos a la cámara de gas” o “Judío, judío, cerdo cobarde” que, aunque minoritarias, hicieron saltar las alarmas. La fiscalía de Berlín abrió además diligencias por la difusión en una mezquita del distrito berlinés de Neukölln, de un mensaje de un imán arengando a la muerte de judíos.

En más de una ocasión se ha detectado presencia de miembros de la extrema derecha en marchas contra Israel y en solidaridad con Palestina. Algunos miembros de los círculos neo nazis alemanes aprovechan así la coyuntura para hacer gala de su odio a los judíos. En las redes sociales también se han podido ver algunos ejemplos de la presencia de la extrema derecha en la manifestaciones en solidaridad con el pueblo palestino celebradas esta semana en diversas ciudades de Alemania.

La Fundación Amadeu Antonio, organización defensora de los Derechos Humanos y promotora de los valores democráticos contra el racismo, también mostró su preocupación tras documentar el aumento de los ataques de corte antisemita desde el inicio de los ataques de Israel sobre Gaza. Según la organización, sinagogas en Fráncfort y Dresde amanecieron con las fachadas manchadas; en Berlín, un hombre fue agredido por llevar una estrella de David; y en Hamburgo y Bremen, también hubo ataques que dejaron heridos en manifestaciones relacionadas con la ofensiva sobre Gaza.

”Los acontecimientos de los últimos días vuelven a demostrar claramente que el antisemitismo relacionado con Israel es en la actualidad la forma más peligrosa de odio a la comunidad judía. Estas expresiones no muestran una crítica a la política israelí, sino un agresivo antisemitismo bajo el pretexto de las críticas a Israel”, asegura Anetta Kahane, presidente de la Fundación Amadeu Antonio.

A tres semanas de la irrupción de la guerra entre Israel y el Hamas en Gaza, luego que Hamas rechazase y/o violara en cinco oportunidades el cese de fuego, propuesto por Egipto y la ONU, el presidente de Estados Unidos Barak Hussein Obama, se suma a una iniciativa que favorece al Hamas, que irónicamente invoca razones humanitarias para aceptar otra tregua de 24 horas, mientras manda a su gente a la muerte. En forma sorpresiva, el diario israelí Haaretz, conocido por sus posiciones de izquierda, publicó la crítica más demoledora contra la propuesta de cese del fuego hecha por Obama a través del Secretario de Estado norteamericano John Kerry. El corresponsal Barak Ravid escribe en un tono feroz sobre la aparentemente deshonesta y “embarazosa” actitud de Kerry en las negociaciones: “La propuesta borrador que Kerry transmitió a Israel sorprendió a los ministros del Gabinete, no sólo porque era lo opuesto de lo que el jefe de la diplomacia norteamericana les había dicho menos de veinticuatro horas antes, sino fundamentalmente porque podría haber sido escrito por el líder del Hamas, Khaled Meshal. Era todo lo que Hamas esperaba”.

El documento reconoce la posición de Hamas en la Franja de Gaza, prometió a la organización miles de millones de dólares en fondos de donaciones y no le exige ningún desmantelamiento de cohetes, túneles u otro armamento pesado del que dispone. El documento coloca a Israel y Hamas en el mismo nivel, como si el primero no fuera un aliado primordial de EE.UU. y como si el segundo no fuese un grupo terrorista que se apoderó de una parte de la Autoridad Palestina en un golpe militar y disparó miles de cohetes contra Israel.

Hasta lograr destruir todos los túneles subterráneos que construyó pacientemente durante varios años Hamas en Gaza para ingresar a su territorio y atacar a civiles y soldados, Israel no debe aceptar la presión de Obama, que habló el domingo 27 de julio por teléfono con el Primer Ministro israelí Biniamin Netanyahu, para exigirle un alto el fuego incondicional e inmediato, que más tarde de lugar a un fin permanente de las hostilidades en Gaza. Ceder a la misma, sería repetir el lamentable error de no haber destruido totalmente en la Operación Plomo Fundido -que comenzó el 27 de diciembre de 2007 y culminó en enero de 2009- la infraestructura militar de Hamas, posibilitando su rearme.
Rubén Kaplan
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