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13 de agosto de 2016

¿Sos de pensar demasiado? Poné manos a la obra

Por Clio Goldschmidt

El refrán "no dejes para mañana lo que podés hacer hoy" es, quizás, uno de las grandes verdades que nos cuesta poner en práctica. Las urgencias de último momento y las tareas diarias muchas veces nos obligan a postergar ciertas actividades que teníamos planeadas. Sin embargo, en varias oportunidades, las postergaciones corren por cuenta nuestra en el mismísimo momento que sentamos las bases de una investigación empírica interminable para decidir. y, a veces... ¡ya es demasiado tarde! ¿Te pasó?

La gran pregunta es: ¿cuántas veces dejamos de hacer algo porque pensamos demasiado?damos vueltas en un mismo punto: el arranque. Nuestro jefe nos pidió un trabajo para mañana a primera hora. Tenemos las horas contadas para poner manos a la obra. Ponemos primera, pero en el arranque nos preguntamos: ¿De qué manera encaro el trabajo? ¿Qué temáticas predomino? ¿Le gustará a mi jefe que tome ese enfoque? ¿Cuál es la mejor manera de presentarlo? Experimentamos todos los síntomas del síndrome de la hoja en blanco, sin ideas y sin acción, nos sobran las excusas internas y damos vueltas en un mismo punto: el arranque.

¿Por qué nos pasa esto?

Si sos de las que siempre da vueltas en el arranque, leé nuestros consejos para poder seguir adelante; ¿te pasa, cómo lo vivís?

Expertos indican que en pos de la exigencia o la súper-exigencia tendemos a postergar por un futuro mejor. En este sentido, es natural que en todos los ámbitos de nuestra vida nos obsesionemos por alguna cuestión que no podamos resolver y tratemos de hallar el por qué. Sin embargo, todo depende del grado de vueltas y vueltas.

A la hora de "dejar todo para después" , especialistas marcan una clara diferenciación entre los desafíos y lo cotidiano. Así, es frecuente que en terrenos desconocidos la búsqueda y toma de decisiones se enlentezca y posterguemos "por lo sano". Por el contrario, el conflicto surge cuando este tipo de retraso sucede a diario y de manera cotidiana. En ambos casos, buscamos una respuesta que muchas veces llega con el gran salto: ¡A-NI-MAR-SE!

Ahora, frente a este problema, ¿qué camino hay que tomar? Quizás, la gran respuesta esté en conocerse a uno mismo para dar lo mejor de uno y, para ello, no hay un solo camino. El coaching profesional, la disciplina orientada a mejorar el desempeño de una persona, parte de la idea de que hay millones de posibilidades, lo importante es discernir cuál es esa que a nosotras nos sirve. Para lograr esto, expertos de esta práctica dicen: "¡hay que empezar a sentir!" ¿De qué se trata? Aprender a tomar decisiones en libertad, crecer, desear, elegir el camino deseado y alcanzar lo que a uno le sirve.

Tres actividades para poner manos a la obra. ¡y seguir adelante!

Si sos de las que siempre da vueltas en el arranque, leé nuestros consejos para poder seguir adelante; ¿te pasa, cómo lo vivís?

Plantearse diez objetivos a lo largo de diez meses, y escribirlos en un diario.

Contarse un cuento; escuchar nuestra propia voz.

Escribir una frase o deseo en un papel , guardarlo y luego de un tiempo volver a mirarlo.

Mujeres que piensan demasiado

Si sos de las que siempre da vueltas en el arranque, leé nuestros consejos para poder seguir adelante; ¿te pasa, cómo lo vivís?

Si pensás que sos una persona, y en especial mujer, que piensa demasiado, te recomendamos el libro de la psicologa Susan Nolen-Hoeksema "Mujeres que piensan demasiado, cómo evitar los pensamientos repetitivos y vencer la ansiedad" de la Editorial Paidós. Te damos algunos consejos de la autora para que vayas poniendo en práctica.

Comprender que el pensamiento excesivo es tu enemigo. Aunque en medio de tu secuestro mental y emocional te parezca percibir una cierta lucidez ("ahora me doy cuenta de que nunca me quiso", "debo ser realista: nunca hice bien mi trabajo"), lo cierto es que en realidad se está reduciendo notablemente tu visión de modo que sólo sos capaz de ver las cosas negativas de tu vida. El pensamiento excesivo, repetitivo y absorbente no te proporciona visiones profundas, sino que en realidad te hace perder el control de tus pensamientos y sentimientos. Te miente y te seduce para que pienses y hagas cosas que no te benefician.

Tomate un respiro. ¿Te encontraste de repente atrapada en ese pensamiento traicionero? Date un respiro, literal y metafóricamente. Respira profundamente -primer paso para la desconexión- y dedícate a otra cosa. Podés distraerte haciendo cualquier cosa que te resulte agradable: dar un paseo, cocinar, salir a hacer la compra, leer un libro, jugar con tus hijos... Ayudar a otras personas resulta una distracción excelente que, además, da solidez a tus valores y sentido de utilidad a tu vida.

Movete. La actividad física tiene ciertos efectos bioquímicos -como la segregación en el cerebro de sustancias químicas como la norepinefrina y la serotonina- que repercuten positivamente en el estado de ánimo y el modo de pensar.

Atención y firmeza. Prestá atención y proponte parar el pensamiento de una manera contundente y asertiva. A veces te asalta el "mono loco" del pensamiento cuando estás en una situación de la que no podés marcharte o distraerte. En cuanto detectes ese tipo de pensamiento circular y corrosivo mostrá tu autoridad de una manera contundente, como lo harías con un niño pequeño que se está poniendo en peligro: "¡Basta ya!", "¡Pará!" o cualquier otra expresión que surta efecto con vos misma. Tomatelo en serio.

No dejes que tus pensamientos te venzan. Recordá que no sos tus pensamientos, y que vos llevas la vara de mando de tu vida. Vos podés.

Anotalo en tu agenda. Cuando observes que tu pensamiento es circular, inútil y agotador, o simplemente que no es el momento para dedicarte a ello, hace un sitio en tu agenda para tratarlo en el momento oportuno, en las condiciones adecuadas. No se trata de ignorar o evadir problemas, sino de afrontarlos de una manera eficaz y en las mejores circunstancias.

Delegá tus preocupaciones. Si no depende de vos, hacete un lado y dejá los problemas en manos de quien dependa. Si depende de vos, ciertas actitudes espirituales como la esperanza o la confianza, y prácticas como la meditación pueden ayudarte a distanciarte de tus obsesiones.

Apoyate en otras personas. Hablar con amigas o personas de confianza puede ayudarte a organizar tus pensamientos y desenmascarar los temores infundados.

Escribí un diario. Anotar tus pensamientos te ayuda no sólo a organizarlos, sino a comprender más tarde tus errores de planteamiento, tus tendencias nocivas y tus miedos.

Descubrí lo que te gusta y usalo para cargarte de energía y alimentar tu autoestima. Buscá actividades que te proporcionen emociones positivas: date un masaje o al gimnasio, escuchá tu música preferida, anda al cine, salí a cenar con tu pareja o amigas.

¡Tomalos a gusto y piaccere! ¡Estas simples acciones dicen mucho de vos!

Fuente: http://www.revistaohlala.com/


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