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13 de agosto de 2016

Palabras y silencios

Por Sergio Sinay

Señor Sinay: ¿Qué es más importante, la palabra o el silencio? Opino que la educación debe preparar tanto para uno como para la otra.
Edgardo Solís

Re:
¿Existiría la música si entre una nota y otra no hubiese un silencio (silencio que incluso está escrito en las partituras)? No. La melodía que escuchamos es tal porque en ella hay silencios. Si las notas estuvieran pegadas la una a la otra sólo percibiríamos un ruido infernal, inarmónico, capaz de destrozarnos los tímpanos.

La palabra, atributo humano por excelencia, nos permite nombrar el mundo, y en cierto modo darle existencia. ¿Qué sería un gato, nuestra mascota, si no tuviésemos una palabra que lo designe? Pensar y nombrar, nombrar y pensar son a menudo actos inseparables. Que en el principio es el verbo, resulta una evidencia innegable de la experiencia humana, más allá de creencias religiosas. Se dice que cuando terminó su magnífico Moisés, Miguel Ángel, conmovido por su propia obra, pegó un martillazo en la rodilla de la escultura y ordenó: "¡Habla!". Sólo eso le faltaba para estar viva: la palabra.

Pero sin silencio entre ellas, sin el mutis que las articula, las palabras se transforman simplemente en ruido, sonido y furia, el relato de un idiota, como decía Shakespeare por boca de Macbeth, al describir la vida. Palabra y silencio se necesitan. El ciclo de la palabra se completa con la escucha. En el silencio de la escucha la palabra adquiere significados, transmite emociones, ideas, necesidades, dolores, iras. Vida. El vendaval de palabras que nos arrastra e incomunica, que se percibe en las conversaciones cotidianas, en el uso y abuso mediático, en la parafernalia de tecnologías de conexión, carece de silencios ordenadores. También la lectura es un modo de escuchar, de saborear palabras y nutrirse de ellas, pero la lectura es hoy espasmódica, ansiosa, incompleta, llena de bullicio. ¿El silencio o la palabra? Depende para qué, cuándo, con quién, cómo. Son impensables el uno sin la otra. Se necesitan, se complementan. Según cómo los honremos (o deshonremos) nos comunican o nos aíslan. Hay una enorme responsabilidad frente a ellos..

Fuente: http://www.lanacion.com.ar


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