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28 de junio de 2016

Sexo con demasiada “cabeza”: cuando la mente está en otro lado

Mariana Israel

Se dan todas las condiciones para que el encuentro sexual sea memorable y, de pronto, la mente abandona el juego y enfila hacia cuestiones más racionales: preocupaciones laborales, familiares, tareas hogareñas pendientes. El deseo quedó lejos, en la otra orilla. “Cuando nuestra cabeza está en otro lado es justamente porque hay demasiada ‘cabeza’ que nos desconecta de lo erótico”, resume la psicóloga y sexóloga Adriana Arias.

Si la mente nos aleja del cuerpo y del momento, nos desprendemos del terreno de los sentidos y de las emociones. Irrumpen los pensamientos sobre el trabajo, los hijos, el cansancio, la generación de dinero, el deber ser, entre otros tantos.

Y este problema es más común en las mujeres: “Nos distraemos con más facilidad. Somos más emotivas, más afectivas. El hombre en general tiene compartimentos estancos en la forma de ser: separan las cosas. A la mujer, en cambio, cualquier situación que la afecte emocionalmente puede distraerla y restarle energía de la sexualidad”, reconoce Virginia Martínez Verdier, psicóloga, sexóloga y directora del sitio Sexuar.

Si la pareja tuvo siempre una buena vida sexual, puede suceder que estén atravesando situaciones particulares, en las cuales es más frecuente que se dé esta “desconexión” sexual. Los expertos mencionan la aparición de los hijos, los problemas económicos o laborales, y las tensiones familiares. La rutina, lo estructurado, lo estable, lo esperable y la falta de creatividad también dinamitan el deseo.

El doctor Andrés Rascovsky, presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina, profundiza en las causas y señala que la falla se esconde en la construcción del espacio de intimidad de la pareja, tanto corporal como emocional. “Este es un requisito indispensable para despertar el erotismo –asegura-. Nos encontramos con parejas que tienen sexualidad corporal, sin intimidad emocional. Es un sexo deserotizado, disociado, como la pornografía. Los participantes no se conectan emocionalmente”. El especialista enfatiza que el erotismo nace de conocer al otro y aquello que le despierta el deseo: “Toda pareja que se prolonga desarrolla una habilidad artesanal para sostener el deseo. Ese es el desafío”.

Pareciera que el sexo es lo primero que cae cuando la relación sufre. Por esto, Martínez Verdier coincide con Rascovsky en la importancia de entenderse afuera de la cama: “Desarrollar la intimidad emocional es lo más difícil en una pareja y lo que hace falta para que la sexualidad sea rica”.

La receta de Arias para “reconectarse” es “entrar en contacto con el área emocional y sensorial de cada uno” y “salir a buscar el deseo en lugar de esperar a que vuelva espontáneamente”. Poner en marcha la creatividad, elevar la pareja por encima de lo familiar, lo laboral y lo social para darle un tiempo y un lugar protagónicos. Recuperar el deseo con enfoque, trabajo y voluntad. “Nos esforzamos por conseguir y sostener tantas otras cosas en nuestra vida, pero a la sexualidad le pedimos naturalidad, instinto, espontaneidad. Entender que la pareja debe trabajar para despertar y sostener el deseo es el punto de partida”, concluye.

Fuente: Entremujeres.com


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