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27 de mayo de 2012

Entrevista a Roby Schindler, presidente de la NCI

Jai,com.uy entrevisto a Roby Schindler en el marco de su reciente asunción como Presidente de la NCI.

1) ¿Cuáles son tus primeros recuerdos relacionados al judaísmo en tu infancia?

Mirá se me vienen 3 recuerdos bien claros: el shil de la NCI en la calle Río Branco, el country de Hebraica y un seder en lo de mis abuelos.

2) ¿Fuiste a colegio judío? ¿Qué tan presente estuvo el judaísmo en tu juventud? La tnúa fue la representante de los valores judaicos o tenías otros referentes?

Yo hice la escuela y liceo hasta 4to de liceo en el Colegio Richard Anderson. Luego, hice 1ero y 2do de Preparatorio de Ciencias Económicas, lo que hoy es 5to y 6to, en la Integral. Pero desde chico asistí al Beit Hasefer de la NCI en la calle Río Branco. Ahí, el maestro Neumann nos daba clases de tradición, Judaísmo y hebreo. Ahí aprendí las letras hebreas, luego a escribir y a leer, aunque no a hablar. También desde muy chico empecé a ir a Macabi Tzair.

Me acuerdo de enrolarme de manera muy fluida en una kvutzá con apenas 5 años.

Mi casa era un ámbito conservador con respecto a la religiosidad, pero siempre en contacto con lo judío, desde el punto de vista social.

Mi madre fue Tesorera y luego Presidenta de WIZO durante 8 años, yo mismo jugué al basketball en Hebraica Macabi desde los 10 hasta los 13/14 años.

Ibamos al shil en los Iamim Noraim, no iba al Richard en Rosh Hashaná ni Iom Kipur y teníamos los 2 seder de Pesaj en las casas de mis abuelos.

Como a la escuelita de tradición de la NCI fui hasta cumplir la bar-mitzvah, digamos que el cimiento de mi judaísmo fue fundado ahí, pero creció fuertemente en el ámbito lúdico de la tnuá. Yo crecí asociando a la NCI con lo serio y a Macabi con lo divertido. Ya al cumplir la Bar Mitzvah, estaba muy inserto en la tnuá.

Fue sin dudas, una época maravillosa de mi vida. Mi ámbito, mi mundo, era la tnuá. Tenía, mejor dicho, aún tengo, una kvutzá muy divertida. Cada tanto nos juntamos.

De todas formas, es increíble como a pesar de haber militado fuertemente en Macabi Tzair y haber sido uno de los primeros de mi generación en ser madrij, con apenas 15 años, cuando llegó la hora, no fuí hacer Majón ni Shnat a Israel. Me fuí en 1977 como estudiante de intercambio a USA y a la vuelta ya no retomé la militancia tnuatí.
Pero sin dudas que entre NCI, Macabi y los abuelos, está la fuente de valores judíos que me nutrieron.

3) Sos una persona con una imagen joven, pujante, ¿qué pensas del recambio generacional que se tiene que dar en las instituciones? ¿Lo ves como algo viable? ¿O te parece que algunas instituciones judías se pueden comparar con la política uruguaya que invita a la juventud a votar un tipo que ronda los 75?

Yo creo que las instituciones muestran lo que viven. Nada es casual.

El recambio generacional que vos planteás, no debería existir. ¿Porqué? Porque cuando me planteás “recambio generacional”, me suena a que vamos a cambiar a los viejos por los jóvenes. Y cuando existe la chance de plantearnos las cosas en esos términos, es que el daño ya está hecho. No debería haber un cambio generacional. Lo que debería haber es una cadena constante de trabajadores voluntarios que se involucren, que se ocupen, que contribuyan y que siempre tengan las puertas abiertas para seguir incorporando gente a la vida comunitaria, creando el ámbito más lindo posible para trabajar y aprender.

Pero no me ato a la edad cronológica de la persona. Durante estos últimos años de intensa vida comunitaria, veo hombres y mujeres de 70 años mucho más “jóvenes” que algunos de 40.

De todas formas, te vuelvo a la frase inicial de esta respuesta: las instituciones muestran el momento por el que están pasando, muestran la manera en la que viven y luego la gente elige a que institución pertenecer de acuerdo con la que más se identifica. Lo que pasa en otras instituciones judías no es un tema sobre el que yo deba opinar.

4) En el dicurso que diste cuando asumiste comparaste este nuevo desafío con una maratón , ¿nos podes contar por qué la comparación?

Hace 10 años empecé a correr seriamente. Siempre tuve una vida muy activa desde el punto de vista físico, pero digamos que hace 10 años, me lo tomé en serio y me propuse correr una maratón. En aquel momento era un logro absolutamente extraordinario para mí, porque nunca había trotado más de 10K.

Así que una vez que fui consciente que correr esa distancia era importante para mí, lo declaré y me hice cargo. Me entrené y viví una experiencia maravillosa en un momento muy particular de mi vida. Aprendí muchísimo entrenando y corriendo esa maratón y luego otros más.

Cuando me dijeron que al momento de asumir oficialmente la presidencia de la NCI debía decir unas palabras, debía dar un mensaje a los socios, me puse a pensar en qué y cómo darle a la gente mi mensaje. Y enseguida se me apareció la imagen de la maratón. Las cosas se pueden decir de tantas maneras como personas las vayan a decir. A mí siempre me gustó asociar imágenes con las que la gente se puede identificar ó que le recuerden a la gente algo mío.

En este caso, las similitudes entre presidir a la NCI durante 3 años y correr una maratón (42,195 kms), me parecieron atinadas y que subliminalmente mostraban algo de mí. Hace 10 años, correr un maratón fue una “empresa” enorme, impensable años antes para mí. Fue necesario aportar tres ingredientes fundamentales:
tiempo, energía y cariño. Rodearse de un buen equipo, tener la disciplina de entrenar diariamente, de alimentarse correctamente y de descansar cuando es necesario.

Un plan de trabajo (entrenamiento), y el aprendizaje de que disfrutar del día a día lo hace todo más fácil y más lindo. Todo esto es tan aplicable a correr una maratón como a presidir una institución. En rigor, todo estos son más que ingredientes fundamentales que representan una manera de vivir.

5) ¿En la nueva directiva hay 4 ex bogrim de Macabi,¿es casualidad o causalidad? Qué opinas de esto?

En la nueva directiva de la NCI, es cierto hay 4 macabeos y como todas las cosas en la vida, es obra de la CAUSALIDAD y no de la casualidad.

En realidad en la nueva directiva, hay gente de diferentes tnuot, incluso gente que nunca participó de la vida tnuatí.

Yo creo que el hecho de que haya 4 macabeos en la directiva no es diferente a que si me dijeras que hay 4 de Peñarol ó de Nacional.

Yo quise rodearme de gente capaz, de gente con la que yo tuviera la confianza necesaria como para tratar temas importantes y de gente con la que yo tuviera conocimiento de muchos años. Estoy seguro que a lo largo de estos próximos 3 años, habrá muchas instancias en las que la cantidad y magnitud de los eventos y compromisos de la NCI va a exceder mi capacidad de acción y voy a necesitar que haya gente cercana a mí y a la institución que puedan asumir ese rol de protagonismo tan necesario.

Claudio Beinhacker, José Benchoam y Ariel Pfeffer, son los 3 nuevos integrantes de la Comisión Directiva, ex bogrim de Macabi Tzair, y si hay algo que esto muestra, son los cambios que se van dando en nuestro ishuv. Hay que saber leerlos, saber interpretarlos. Tal vez hace 10 ó 20 años era impensado que gente identificada con Macabi liderara comunitariamente en la NCI, pero las cosas han cambiado. Tal como dije en mi discurso de asunción, desde que se fundaron estas instituciones a hoy, digamos que desde 80 a 50 años para acá, el Uruguay se ha transformado, el ishuv también ha cambiado y nosotros mismos individualmente somos bien diferentes.

Antes las instituciones se creaban y enfocaban en el origen de procedencia. Eran bien definidas, había una kehilá que agrupaba mayormente a los húngaros, otra a los centro europeos, la Kehilá (principalmente rusos y polacos), otra a los sefaradíes y la NCI que nucleaba a los llegados desde Alemania. Hoy la realidad es muy otra.

Ya el sentido de una comunidad no es más el origen, sino la manera de vivir el judaísmo. La gente no elige una comunidad porque viene de tal lado, sino porque quiere ir a determinado lugar.

En este caso, mi elección de Ariel, Claudio y José no se debe a que provienen de Macabi, sino por sus reconocidas capacidades individuales.

José Benchoam fue quien lideró y aún lidera la comisión de padres de Jazit y quien coordinó y dirigió una campaña de fundraising impresionante, para que el ken de la calle Rivera quede espectacular. Claudio y Ariel ya han activado comunitariamente durante muchos años tanto en Uruguay como en Brasil respectivamente.

Nos conocemos desde hace apenas 40 años...

Pero también hay gente de Jazit, de Betar y gente que no fue a ninguna tnuá. A mí me gusta pensar que cuanto más diverso el grupo, mejor.

Creo que hay que saber leer la realidad que nos toca vivir y nos debemos adaptar a ella de la manera más creativa posible.

Debemos romper con el mito de la rivalidad NCI-Macabi.

6)¿ Vos actúas de manera muy activa en la BB, cómo pensas que tiene que ser en tu Presidencia el relacionamiento de la NCI con otras instituciones de la comunidad?

Justamente por lo que mencionaba de los cambios que se han producido en el mundo, en nuestro país y en el ishuv, yo creo que la NCI debe tener un relacionamiento bien abierto con TODAS las instituciones de la comunidad. Creo mucho en la asociación de esfuerzos, en la utilización inteligente de los recursos, en no mirar el árbol sino el bosque para obtener resultados mucho más positivos en nuestras gestiones. El ishuv es mucho más chico, somos cada vez menos, y la oferta de instituciones no es menor. El trabajar cada uno por su lado, genera desgaste y resultados magros con costos altos. En cambio trabajar en sociedad permite resultados mucho mayores con menores recursos y lo más lindo: aprendizaje, intercambio y relacionamiento entre integrantes de instituciones que en el fondo buscan lo mismo.

7) Luego de Presidencias que fueron responsables de construir un edifcio como la calle Payán, que convirtieron a la NCI como la institución que tiene el mejor edificio de Pocitos, uno se pregunta y ¿ahora qué? ¿Cómo ves el camino a seguir?

La NCI va a cumplir 77 años de manera que ha tenido muchos Presidentes, y al igual que a lo largo de la vida de una persona, hay momentos mejores y peores. Detenernos únicamente en las últimas 3 Presidencias y olvidar ó pasar por alto lo que han hecho enormes Presidentes como los que ha tenido la NCI a lo largo de los años, no sería justo. Pero digamos que hace 10 años se inició una corriente dentro de la NCI, que promovió la incorporación de un plantel de gente joven, fresca, sin otro afán que el de dar y dar de sí para el bien de la Comunidad toda. Este grupo de jóvenes, algunos de los cuales aún continúan trabajando sin pausa, sumado a algunos de la “vieja guardia”, consiguieron algo maravilloso: realizar un sueño para confirmar aquello de que “sólo aquellos que estén dispuestos a ir demasiado lejos, sabrán hasta donde pueden llegar...”

Yo creo que el mérito más grande de estas últimas 3 directivas fue no sólo la construcción de Bait Jadash y la mudanza de la NCI, sino el haberlo hecho de una manera tan transparente y desinteresada, que terminó contagiando a mucha gente, como por ejemplo a mí.

Ya concretado el objetivo de mudar la NCI a Pocitos, cerca de la gente, a un edificio moderno, cómodo, inteligente, bien pensado, es hora de llenarlo de vida, de llenarlo de contenido. Ofrecer charlas, eventos de arte, de música y de educación son algunos de los objetivos a corto y mediano plazo. Para eso se han formado comisiones que trabajan en diferentes áreas que atraviesan la institución a lo largo y a lo ancho de manera de no dejar a nadie afuera.

La NCI siempre estará para extenderle una mano a la gente, para compartir sus alegrías y contenerlo en su tristeza.

El socio de la NCI puede quedarse tranquilo que mantendremos nuestro espacio para adultos mayores, cuidaremos el Beit Hasefer que da educación judía a niños que no van a la red escolar judía, velaremos por la buena salud de Jazit, seguiremos con el plan Rashi para los futuros bnei mitvot, daremos cabida a todos los talleres con los que los socios más se identifiquen, apoyaremos al recientemente creado grupo STAM que nuclea y plantea actividades a chicos en edad universitaria post-tnuatí, y seguiremos dando solución e inclusión a muchas parejas que se transformarán en nuevas familias de la comunidad.

Pero también está bueno que el socio de la NCI sepa, que redoblaremos nuestros esfuerzos para abrirnos a TODO el ishuv, todas las escuelas, todas las tnuot, todas las organizaciones e instituciones para consolidar a la NCI como EL centro comunitario judío de Montevideo.Creo que es con ese espíritu asociacionista, conciliador, abierto, que mejor representamos los valores del movimiento masortí: un movimiento tradicionalmente renovador.

8) ¿Cómo es un día en la vida de Roby? ¿Cuáles son tus principales hobbies?

Me despierto bien temprano y si no voy a correr, me voy a trabajar. Mate mediante, paso el día entero rodeado de gente, compartiendo las mañanas y las tardes con el laptop, el celular y mi cuaderno. Mi trabajo es muy dinámico y requiere de permanente creación y acción.

Me gusta todo. Participo en diferentes grupos que tienen diferentes intereses. En estos últimos 10 años, he intensificado mi gestión comunitaria, empezando por haber formado parte de la directiva de Hebraica y Macabi hace como 10 años, luego entré en la Bnai Brit y más acá en el tiempo integré la directiva anterior de la NCI.

Me considero un tipo común, muy sociable, me gusta correr, me gusta leer, escribir, me gusta ir a ver a Nacional, ir al teatro, ir al cine, ver la tele, viajar..., me encanta el stand up!, Ir los viernes al kabalat shabat de la NCI, pero lo que más me gusta es ver a mis hijos jugar al futbol los domingos de mañana. Uno juega en el CISU (Fede) y el otro en Hebraica (Martin).

Al final del día llego a casa, donde sé que me voy a encontrar con mi familia que es lo más sagrado y divino que puedo tener y desear, que está compuesta por mi esposa Deborah, y mis hijos Martin (23) y Federico (20). Ellos 3 son mi inspiración.


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