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23 de abril de 2012

Entrevista de JAI a Gabriel Wilensky, autor de "Seis millones de crucifixiones"

Por Janet Rudman

Gabriel Wilensky es un autor uruguayo de 47 años que vivió en Argentina y en el presente vive en EEUU con su esposa e hijo. Wilensky es un veterano de la industria de la computación. Fue uno de los fundadores de una empresa de software que desarrolló programas de computadora muy populares que se vendieron en todo el mundo y que llamó la atención de la prensa a nivel mundial. Su empresa recibió numerosos premios.
En el presente está a cargo de la gerencia de producto de software para la empresa GoPro.

Wilensky realizó un proyecto de investigación metódica de muchos años sobre el origen del odio de los asesinos del Holocausto. El fruto de ésa investigación es el libro "Seis Milliones de Crucifixiones”: Cómo las enseñanzas antisemitas en el cristianismo allanaron el camino al Holocausto".

¿Cómo llega un uruguayo educado en Argentina en un colegio judío tradicional como Tarbut a escribir este libro sobre la Shoá? ¿Venís de un hogar judío tradicional?

Paradójicamente lo que me llevó a escribir Seis miliones de crucifixiones no obedece tanto a ser uruguayo ni a haber sido parcialmente educado en Argentina, y en cierta forma poco con venir de un hogar judío tradicional. Evidentemente el haber escuchado historias de familiares que sobrevivieron (y de otros que no) tuvo una cierta influencia en mí, pero para mí la gran pregunta desde mi adolescencia siempre fue, ¿Cómo es posible que una persona odie tanto a un grupo de desconocidos como para hacer lo que los alemanes y sus cómplices hicieron durante la Segunda Guerra Mundial? Esta pregunta me atormentaba porque por más libros que leía sobre la guerra y sobre el Holocausto no obtenía respuesta. Todos hablaban del antisemitismo racial, de la propaganda nazi, del lavado de cerebro de las masas. Pero nadie me explicaba cuál era el proceso mental que llevaba a una persona normal a arrastrar a otra persona a un bosque en algún país lejano y dispararle en la nuca a quemarropa. Claro, evidentemente los alemanes de la Segunda Guerra habían sido adoctrinados en la década previa a la guerra a pensar que los judíos eran subhumanos y responsables de todos los males del mundo. ¿Pero cómo fue posible que gente normal, y aún intelectuales y cultos en la nación más culta de Europa aceptaran todas estas tonterías sin cuestionar? ¿Y cómo explicar la colaboración en forma pasiva o activa de los franceses, polacos, lituanos, ucranianos, eslovacos, croatas, húngaros y muchos más, que no fueron sometidos a varios años de propaganda nazi? ¿Cómo explicar la apatía de los ingleses, americanos y de hecho la mayoría de los países del mundo que decidieron mirar para el otro lado? ¿Y qué hizo la Iglesia Católica, que aún durante la guerra seguía teniendo redes diplomáticas y eclesiásticas en todos los teatros de guerra?

Después de mucho estudio finalmente comprendí cómo fue que pasó lo que pasó. Entendí que la propaganda fue importante pero no necesaria. Entendí que un político hábil y carismático puede empezar a hablar pestes sobre la gente con pecas o rulos o lo que sea, pero por más que lo haga su audiencia no va a creer que la gente con pecas es responsable de la depresión económica reciente o que sea inferior o que estén conspirando para dominar el mundo. No lo van a creer por más que el político y todo el gobierno se la pasen diciendo eso. No lo van a creer porque cualquier persona normal sabe que el que alguien tenga pecas no tiene ninguna correlación con ninguna de ésas acusaciones. La gente simplemente va a ignorar semejantes acusaciones y muy probablemente descarte al político como un loco. Pero cuando Hitler empezó con su campaña anti-judía la gente de Alemania no se rio de él, ni descartó lo que decía como el delirio de un sicópata. No lo hicieron porque los alemanes ya odiaban profundamente a los judíos. De hecho, las otras naciones que los alemanes conquistaron y que alegremente colaboraron en la persecución y ejecución de centenares de miles de judíos compartían éste odio visceral e irracional. ¿De dónde venía éste odio a los judíos? Venía de casi dos mil años de adoctrinamiento religioso en el cristianismo, que concebía a los judíos como asesinos de Jesús, como necios y mal intencionados, como ciegos a la revelación divina y como agentes del diablo. Es debido a éste adoctrinamiento que todo cristiano mamó desde su primera infancia que cuando Hitler dio sus discursos acusando a los judíos de ser una peste, un virus, de ser subhumanos, de haber causado la depresión económica de los años 30, y la pérdida de la Primera Guerra Mundial, y de fomentar el comunismo, y del capitalismo, y de tomar todos los mejores trabajos en Alemania, y de estar conspirando para dominar al mundo, la gente no sólo no se rió, sino que asintieron y reconocieron que evidentemente Hitler debía tener razón. Esta gente ya había leído en los libros sagrados del cristianismo o de los Padres de la Iglesia o escuchado sermones en los que se acusaba a los judíos de ser los asesinos de dios, que habían causado la Peste Negra, que contaminaban los pozos de agua, que asesinaban a niños cristianos para extraerles su sangre para hacer matzá y muchas otras acusaciones absurdas. Esta gente ya estaba predispuesta a escuchar cualquier nueva acusación en contra de los judíos, y nada era demasiado. Todo tenía sentido. Así como la Iglesia había enseñado que los fieles cristianos se debían defender de los judíos y por eso los encerró en guetos y los forzó a usar un emblema amarillo en sus vestimentas cientos de años antes de que naciera Hitler, los alemanes hicieron lo mismo y la población lo aceptó como normal. Una vez que entendí todo esto pensé que otros tal vez se habían hecho las mismas preguntas que yo y por eso decidí escribir Seis millones de crucifixiones, para compartir esto con otros.

¿De que trata "Seis millones de crucifixiones"?

El libro brevemente recorre la historia del antisemitismo en el cristianismo, describe el rol de las iglesias durante el período nazi, y culmina presentando un prontuario y proponiendo que al fin de la Segunda Guerra Mundial los aliados deberían haber establecido un juicio internacional como Nuremberg y deberían haber juzgado a todo miembro del clero que cometió crímenes en contra de los judíos antes, durante y después de la guerra.

¿Qué herramientas tenías con tu experiencia en el área de tecnología para realizar una investigación exhaustiva para escribir este libro?

Como todo ingeniero mi entrenamiento me permitió abordar el tema en forma racional, fría y sistemática y presentar un enorme volumen de información en forma fácilmente digerible para el lector no especializado.

Contanos la repercusión que ha tenido el libro .¿Dónde has dado charlas y en qué tipo de instituciones, judías o no judías?

El libro fue recibido en forma muy positiva por el mundo académico, la prensa asi como por el público lector, tanto religioso como laico. En cierta forma debo confesar que el que muchos cristianos hayan leído el libro y hayan tenido cosas buenas que decir al respecto me sorprendió un poco, porque yo supuse que lo iban a querer destrozar. Muchos me escribieron agradecidos porque no sabían de éste pasado siniestro en su religión.

Dí muchas charlas en varios lugares de Estados Unidos e Israel, en instituciones laicas principalmente pero también en un seminario de judíos ortodoxos. Regularmente me entrevistan en la radio lo que es muy interesante porque la mayoría de los locutores son cristianos y la conversación es por ende fascinante. Estas entrevistas están en el sitio del libro en la Internet: http://sixmillioncrucifixions.com. También tengo ahí una charla que dí en español en la Universidad de Tel Aviv. El resto está en inglés.

¿Cuál es tu relación con el judaísmo hoy? ¿Asistis a la sinagoga? ¿Sentís una identificación con Israel? O tenes otro tipo de relación?

No tengo ninguna relación con el judaísmo hoy (ni ninguna otra religión, de hecho), pero siento una fuerte admiración por los logros del pueblo judío y del Estado de Israel.

¿Tenés pensado que el libro sea traducido al español?

Me gustaría, pero todavía ninguna editoral en español ha mostrado interés.

¿Cuál es tu próximo tema para investigar y profundizar?

No te podría decir todavía, pero tengo más de media docena de temas que estoy considerando como el próximo. Es difícil para mí porque entre el trabajo y la familia tengo muy poco tiempo para investigar, pensar y escribir otro libro complicado, y todos los temas que me interesan son complicados...

¿ Pensás que es un mito que la gente que se dedica a la tecnología no le gusta la buena lectura y escribir de manera profesional como lo hiciste vos?

Sí, pienso que es un mito. No creo que dedicarse a la tecnología sea mutualmente excluyente a amar a la buena lectura o a escribir libros. De hecho, yo soy la prueba! Me parece que lo que sucede es que generalmente la gente que se dedica a la tecnología, y es buena en ése métier, le tiene que dedicar muchísimo tiempo a mantenerse actualizado. El mundo de la tecnología avanza tan rápidamente que es difícil mantenerse al dia con todo el material técnico, y más difícil aún cuando uno quiere además leer a Dostoyevsky o a Goldhagen o escribir libros serios.

¿Cómo es que no estudiaste el genocidio armenio o el de Bosnia, sino el genocidio del pueblo judío?

Es que en realidad también estudié el genocidio armenio y el de Bosnia! Pero escribí sobre el judío por dos razones: por un lado porque el genocidio del pueblo judío es el que me fascinó desde la adolescencia y el que me costó tanto realmente comprender, y por otro lado porque las raíces del genocidio judío me parecieron mucho más interesantes y tenebrosas que la de otros genocidios como el de Rwanda o Armenia. En última instancia lo que me llevó más a enfocarme en el Holocausto es que el odio visceral a los judíos tenía origen en el cristianismo y por ende es un claro ejemplo del efecto pernicioso de la religión, que fue otra de las motivaciones para escribir el libro.


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