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Como queda claro, el judaísmo no es conjunto de dogmas y de creencias acerca de H’, el Hombre y el universo.

Aunque parezca banal, el judaísmo es un estilo de vida, con numerosas reglas y prácticas que afectan cada aspecto de vida; desde el despertar por la mañana, lo que se come o deja de comer, la actitud hacia el propio cuerpo, las relaciones comerciales, los estudios, los ratos de ocio, la vida íntima, el trato con amigos e hijos, el uso del tiempo, la forma de encauzar todas las relaciones interpersonales, el trato hacia el resto de la creación, todo, hasta el mismo momento de ir a descansar está prescrito con detalle. Esto conjunto de reglas y prácticas es conocido como halajá.
La palabra "halajá" normalmente se traduce como "la Ley judía," aunque una traducción más literal podría ser "el camino que uno anda." La palabra se deriva de la raíz verbal hebrea Heh-Lamed-Kaf, queriendo indicar, caminar o viajar. Es decir, el modo de andar por la vida, ya que el camino está indicado, e incluso la forma de dar cada paso se enseña al judío.
Algunos no judíos y los judíos no observantes de las mitzvot critican este aspecto legalista de judaísmo tradicional, diciendo que reduce la religión a un juego de rituales desprovisto de espiritualidad. Otros alegan la intromisión obsesiva que en apariencia no permite un rescoldo de libertad para la acción del individuo.
Si bien hay algunos judíos que observan la halajá de esta manera meticulosa y extraviadamente obsesiva, podemos afirmar que la privación del libre albedrío no es la intención de la halajá, y más aun, esta ni siquiera es la manera correcta de observar la halajá.
Al contrario, cuando se anda propiamente dentro del marco delimitado por la halajá aumenta la espiritualidad en la vida de una persona, porque los actos más triviales, mundanos, como comer o vestirse, se transforman en actos plenos de importancia religiosa, y de amor a la tradición y al Eterno.
Si una persona deseara llenar su vida de espiritualidad, seguramente no lo conseguirá merced al vacuo sentimentalismo, o a las ilusiones de amor sensual hacia H’ o las personas, o su contrario; la única forma real es la observancia apropiada de la halajá. Preservando las acciones, guardando las palabras, adecuando las actitudes se logra educar el espíritu, no tan sólo la carne, en la integridad y en el apego a las mitzvot de H’. Por lo cual, las mitzvot, y su aplicación práctica como halajot elevan a la persona, hacia la meta que le es indicada desde lo alto, por H’.

¿En qué consiste la Halajá?

La halajá se compone de las mitzvot de los Torá, así como las leyes instituidas por los jajamim en las distintas épocas y circunstancias, además de las costumbres acordadas por la mayoría. Todos éstos tienen la misma dignidad y peso para el judío, estando íntimamente ligados unos a otros.
En épocas del Beit HaMikdash se diferenciaban por el castigo que acarreaba violar uno u otro tipo de leyes, ya que los castigos por violar las leyes y costumbres establecidas por los rabinos son menos severas que las penas por violar mitzvot de la Torá.
Otra diferencia es que las mitzvot elaboradas por los rabinos puede ser modificadas por consenso rabínico, en las circunstancias que sean apropiadas.

Fuente: texto publicado por el Licenciado Yeuda Ribko en la página Darjei Noam.


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