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1 de febrero de 2011

Del 33 al 39

El 30 de enero de 1933, Adolfo Hitler fue nombrado Canciller, la posición de más poder dentro del gobierno Alemán, por el presidente Hindenburg, quien esperaba que Hitler pudiera guiar a la nación fuera de la gran crisis económica y política en la que Alemania se encontraba hundida.

Hitler era el líder del fuerte Partido Obrero Alemán Nacional Socialista (conocido también como el Partido Nazi); en 1933 era uno de los partidos políticos más fuertes en Alemania, y a pesar del sistema multi-partidista del país, el Partido Nazi obtuvo una pluralidad del 33% de los votos en las elecciones de 1932 para el parlamento alemán.
Una vez en el poder, Hitler se movilizó rápidamente para poner fin a la democracia alemana. El convenció a su Gabinete para convocar a la realización de unas cláusulas de emergencia sobre la Constitución que permitieran la suspensión de las libertades individuales de la prensa, de expresión y de asamblea. Fuerzas de seguridad especiales, tales como la Policía Especial del Estado (la Gestapo), los Storm Troopers (S.A.), y la Policía de Seguridad (S.S.) asesinaron o arrestaron a los líderes de los partidos políticos opositores (comunistas, socialistas y liberales).
También en 1933, los Nazis comenzaron a poner en práctica su ideología racial. Comenzaron a surgir ideas que eran populares en Alemania así como en otras naciones occidentales antes de los 30s, y los Nazis comenzaron a creer en la "superioridad racial" de los Alemanes, y comenzaron a sugerir que habría una lucha por sobrevivir entre ellos y las "razas inferiores". Ellos veían en los Judíos, Gitanos y en los impedidos una amenaza biológica seria en contra de la pureza de la "Raza (Aria) Germana", que ellos llamaban "la raza maestra".
El término "Ario" originalmente se refería a las personas de pueblos Indo Europeos. Los Nazis modificaron el significado de éste término para soportar sus ideas racistas al ver a todos esos antecedentes alemanes como un ejemplo del legado ario, que ellos consideraban racialmente superior. Para los Nazis, el Ario típico era rubio, de ojos azules y alto.
Los Judíos, cerca de 500,000 en Alemania (menos del 1 por ciento de la población total en 1933), eran el blanco principal del odio Nazi. Los Nazis identificaron erróneamente a los Judíos como una raza, y definieron esta raza como "inferior". Ellos también financiaron una enorme propaganda que culpaba a los Judíos por la depresión económica en Alemania, así como también por la derrota del país durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
En 1933, nuevas leyes alemanas forzaron a los Judíos a renunciar a sus trabajos, a sus estudios en las universidades y a retirarse de toda actividad en otras áreas de la vida pública. En abril de 1933, un boicot de hombres de negocio Judíos fue establecido. En 1935, las leyes que proclamaron en Nuremberg quitaron a los Judíos Alemanes su ciudadanía, a pesar de que conservaban sus derechos limitados. Estas "Leyes Nuremberg" definían a los Judíos no por su religión o por como ellos se identificaban a sí mismos, sino por la sangre de sus abuelos. Entre 1937 y 1939, nuevas regulaciones antisemitas segregaron a los Judíos aún más y les hizo la vida diaria muy difícil: los Judíos no podían ir a las escuelas públicas, ni a los teatros ni a los lugares de descanso, ni podían residir ni aún caminar en ciertas secciones de las ciudades alemanas.
También entre 1937 y 1939, los Judíos fueron forzados por la vida económica de Alemania: los Nazis arraigaron los negocios y propiedades Judías por sus propios medios, u obligaron a los Judíos a venderlas a precios injustos. En noviembre de 1938, éste ataque económico contra los Judíos Alemanes y Austriacos se transformó en la destrucción física de las Sinagogas y de las tiendas pertenecientes a los Judíos, así como también el arresto de hombres Judíos, la destrucción de sus hogares e intensos asesinatos. Esta furia organizada fue conocida como Kristallnacht ("La noche de los cristales rotos").
Cabe recordar que el 11 de marzo de 1938, Hitler envió a su ejército hacia Austria y el 13 de marzo fue proclamada en Viena la incorporación de Austria al Imperio Alemán (Reich). La mayoría de la población aceptó felizmente la adhesión al Imperio Alemán y expresaron su fervor con fuertes ataques de rabia en contra de los Judíos Austriacos, que eran cerca de 180,000 (90% de los cuales vivían en la misma Viena).

Aunque los Judíos eran el principal objetivo del odio Alemán, los Nazis también persiguieron otros grupos que ellos identificaban como racial o genéticamente "inferiores". La ideología racial Nazi era impulsada por científicos que impulsaban "la crianza selectiva" (eugénicos) para "mejorar" la raza humana. Las leyes aprobadas entre 1933 y 1935 estaban enfocadas hacia la reducción del futuro número de "inferiores" genéticos mediante la creación de programas de esterilización involuntaria: cerca de 500 niños Afro-Germanos, (llamados "los bastardos de Rhineland", fueron el resultado del encuentro entre mujeres alemanas y soldados africanos de las colonias Francesas que estaban estacionados en 1920 en Rhineland, una zona desmilitarizada que los Aliados establecieron después de la Primera Guerra Mundial como un hueco entre Alemania y la Europa Occidental), así como 350,000 individuos juzgados física o mentalmente impedidos fueron objeto de procedimientos quirúrgicos o radiactivos enfocados hacia la esterilización. Aquellos que apoyaban la esterilización también argumentaban que los impedidos perjudicaban a las comunidades debido al costo que suponía sus cuidados. Muchos de los 30,000 Gitanos Alemanes fueron también esterilizados y prohibidos, junto con los Negros, de contraer matrimonio con Alemanes. Reflejando estos prejuicios tradicionales, nuevas leyes combinaron estos prejuicios tradicionales y el nuevo racismo Nazi que definía a los Judíos, por su raza, como "criminales y antisociales".
Otra consecuencia del régimen dictatorial de Hitler en los 30s fue el arresto de oponentes políticos y comerciantes unionistas y muchos otros que los Nazis etiquetaban "indeseables" o "enemigos del estado". Muchos homosexuales, la mayoría hombres, fueron arrestados y llevados a los campos de concentración; bajo el código criminal Nazi revisado en 1935, la sola denuncia de un individuo como "homosexual" podía llegar al arresto, al juicio y la condena. Los Testigos de Jehová fueron prohibidos como organización en abril de 1933, desde que las creencias de este grupo religioso les prohibían jurar cualquier promesa al estado o al servicio militar alemán. Su literatura fue confiscada, y perdieron sus trabajos, los beneficios de su desempleo, sus pensiones, y todos los beneficios de carácter social. Muchos Testigos de Jehová fueron enviados a prisión y a los campos de concentración en la Alemania Nazi y sus hijos fueron enviados a las casas de detención juvenil o a orfanatos.

Entre 1933 y 1936, miles de personas, en su mayoría prisioneros políticos y Testigos de Jehová fueron llevados a los campos de concentración mientras que varios miles de Gitanos Alemanes fueron confinados en campos municipales especiales. El primer ataque sistemático hacia los Judíos Alemanes y Austriacos se llevó a cabo después del Kristallnacht, cuando aproximadamente 30,000 hombres Judíos fueron deportados a Dachau y a otros campos de concentración y varios cientos de mujeres Judías fueron enviadas a cárceles locales. Al final de 1938, la ola de arrestos también incluían varios miles de Gitanos Alemanes y Austriacos.
Entre 1933 y 1939, casi la mitad de la población Judía Alemana y más de dos tercios de la población Judía Austriaca huyeron de la persecución Nazi. Ellos emigraron a Palestina, los Estados Unidos, América Latina, China (donde no requerían visa para entrar) y hacia la Europa oriental y occidental (donde muchos fueron capturados de nuevo por los Nazis durante la guerra). Los Judíos que quedaron bajo el régimen Nazi estaban impedidos económicamente para huir, o no podían obtener visas, patrocinadores en países huéspedes o fondos para su migración. Muchos de los países extranjeros, incluyendo los Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Francia, se rehusaron a admitir grandes números de refugiados.


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