Encendido de Velas

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Ianai Silberstein

B.A en teoría literaria y literatura inglesa por la Universidad de Tel Aviv, egresado en 1981.
Programa de Desarrollo Directivo IEEM 1999
Seminario para Líderes Comunitarios de NorteAmérica en el “Shalom Hartman Institute” en Jerusalém , 2009, 2010, 2011. y 20016
Empresario

Ha desarrollado una intensa actividad comunitaria, ne la la EIHU y Limmud Uruguay

Ahora lleva adelante el blog tumeser.com

23 de setiembre de 2018

Sucot & Desiderata

“Go placidly amid the noise and haste, and remember what peace there may be in silence.” Desiderata

“Camina plácidamente entre el ruido y la prisa y recuerda la paz que puede haber en el silencio.” Así traduzco, en forma libre y personal, los primeros dos versos del Desiderata, ese poema estadounidense de origen incierto pero vigencia permanente. Cuando me enfrento al desafío de volver a escribir sobre Sucot, que comenzará en la tarde del próximo domingo, no pude no asociar el despojamiento que la festividad propone con esa paz encontrada en el silencio propuesta por el poema. En especial, si la pensamos en contraste con el ruido y la prisa que suponen los días entre Rosh Hashaná y Iom Kipur.

Para los judíos observantes la experiencia del “ruido y la prisa” previos al Shabat o los Días Festivos (Iom Tov) del calendario hebreo no es ajena; tampoco lo es la experiencia de la paz que yace en el silencio. Quienes hemos tenido el privilegio de vivir en Israel conocemos ese frenesí que antecede la calma en el espacio público; cómo, hasta el barrio más laico, se recoge en un silencio profundo por unas horas. Pero para quienes Iom Kipur es EL Shabat del año, EL día que apartamos para vivir intensamente nuestro judaísmo, aún en medio de Kol Nidre, Izkor, o cualquiera de las “Amidot” (oraciones silenciosas), subyace una sensación de movida y agite, de colectivo efervescente y contagioso. Iom Kipur es “movida” judía si tal concepto me es permitido.

El problema con Sucot es que pocos llegan a vivenciarlo o disfrutarlo. Como decimos cada año, parece que con Iom Kipur el año judío se cierra, por lo menos hasta Janucá. Sucot es la oportunidad de conexión a otro nivel. Si bien es rezo y banquete festivo, también es contacto con el entorno, despojamiento, y una noción cierta de fragilidad, de transitoriedad. Es el reconocimiento de la diversidad en la forma de las cuatro especies. Es el tiempo de tener invitados, escuchar y ser escuchados.

Sucot es tan básico para el judaísmo como Pesaj y Shavuot, no por nada es la tercera festividad de ascensión al Templo. Si Pesaj es La Libertad y Shavuot La Ley, Sucot es la precariedad de la existencia. En la lógica progresiva que une Pesaj, Shavuot, y Sucot, Rosh Hashana y Iom Kipur mediante, en la primera Dios nos libera; en la segunda, nos da la Ley; en la tercera, nosotros nos hacemos cargo, construimos nuestro hábitat, y actuamos desde la familia hacia la comunidad. En Sucot Dios nos acompaña pero nos mira desde más lejos. El derrotero es nuestro.

Sucot suele escapársenos entre los dedos. La intensidad de Iom Kipur nos deja exhaustos y a la vez plenos de espiritualidad y comunidad. Cada año ha sido para mí un desafío vivir la festividad de una forma significativa. Tal vez este año las circunstancias de la vida me permitan asomarme a su verdadera dimensión. Un atisbo. En algún momento me sentaré bajo las ramas para sentir el universo que, como también dice el Desiderata, “se desenvuelve como debiera”.

Shabat Shalom & Jag Sameaj!


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