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17 de agosto de 2018

"Innovar por innovar ya no tiene sentido, debe tener impacto social"

Nir Tsuk, experto israelí en emprendimientos sociales, asegura que el concepto de emprendimiento social es muy reciente pero que poco a poco comienza a afianzarse

Patagonia, la marca de ropa Argentina, hace unos años tomó la decisión de seleccionar minuciosamente sus proveedores y descartar aquellos que no compartieron sus valores como por ejemplo respetar el medioambiente. Como consecuencia, redujo casi un 50% la cantidad de proveedores y elevó el precio de sus productos. Esto, lejos de afectar negativamente en su negocio hizo que sus ventas se incrementaran. «Sus clientes entendieron que están pagando más pero no para enriquecer al dueño de la empresa sino que se distribuye en una cadena de proveedores responsables que, por ejemplo, no utilizan la explotación de niños en la producción», reflexionó Nir Tsuk, experto israelí en emprendimientos sociales.

Tsuk fundó en Israel la filial de Ashoka, una organización global que reúne a más de 3.500 emprendedores sociales de 93 países. Además, es profesor de emprendimiento social del Kings College en Londres.

Tsuk llegó al país invitado por la Universidad Católica para dictar un taller interno y participar del evento Loop como uno de sus keynote speakers. Además, con el apoyo de la Embajada de Israel, ANDE y Socialab, brindó un taller para personas con emprendimientos que quieran generar un impacto social positivo.

Maduración
El concepto de emprendedurismo social es reciente, hace solo 10 o 20 años (dependiendo de la zona del mundo) se comenzó a hablar del tema. Pero el experto asegura que es una tendencia que crece año a año, y que ahora innovar por innovar «ya no tiene sentido si no tiene un impacto social». «Por ejemplo, si decido pintar los troncos de una avenida de rosado, estoy innovando, pero sin ningún tipo de sentido», graficó.

Uno de los principales desafíos a sortear para impulsar los emprendimientos sociales radica en lograr que los diferentes actores (empresas, gobierno, academia y medios de comunicación) «estén de acuerdo que es necesario un cambio social», apuntó Tsuk.

«Necesitamos combinar enfoques. En un mundo ideal el gobierno identifica un problema, las ONG idean una solución, el mundo comercial es el que provee los recursos, los medios de comunicación son los que informan y el mundo académico el que escribe los informes», detalló.

Consultado sobre su visión respecto a Uruguay, sostuvo que el desarrollo de emprendimientos de signo social tiene que enfrentar una cultura local «de estabilidad». «Según me indicaron los uruguayos prefieren la estabilidad y no los cambios a diferencia de Brasil y Argentina que son más propensos a eso. Entonces acá el desafío es cómo encontrar este equilibrio entre innovación y cambio sin romper el sistema», evaluó.

«Cambiar lo que existe»
En un contexto más propenso al emprendimiento social, Tsuk aseguró que quien tiene más para ganar es el intraemprendedor frente al emprendedor clásico. Explicó que si bien ambos buscan nuevas soluciones para un cierto problema, el emprendedor crea nuevas instituciones mientras que el intraemprendedor «cambia lo que ya existe». De todas formas, medir y calibrar este último tipo de emprendimientos es difícil, admitió Tsuk. «Por ejemplo, si Walmart crea una nueva solución para tratar plásticos no es posible saber si es un emprendimiento social, un emprendimiento comercial, si es una iniciativa de negocio para proteger el medio ambiente».

A su entender sería mejor dejar de hablar de «emprendedurismo social» y pasar a «emprendedurismo que busca cambios sociales o la innovación social». «Lo correcto sería emprendedurismo tecnológico para cambios sociales, de las empresas, del gobierno, etcétera», señaló.

Finalmente, aunque Tsuk reconoció que los emprendmientos sociales crecen, lamentó que aquellas empresas que no los fomenten igual tendrán futuro. «Hay público con distintas conciencias sociales. Por ejemplo, Patagonia es muy cara para mí, entonces compro jeans hechos en China sin saber (en qué condiciones se fabrican). ¿Eso significa que sea mala persona? No, solo que no accedo a esos productos», cerró.

"El pequeño tamaño del país juega a favor"
Si bien el experto Nir Tsuk aclaró que no está muy al tanto de la realidad local, aseguró que Uruguay, al igual que Israel, tiene factores favorables para fomentar el emprendedurismo social, por ejemplo, el tamaño. «En países como Israel y Uruguay la pequeña escala permite tener contactos que puedan emprender o pensar en soluciones conjuntas. También ayuda que existe una fuerte conciencia social y que, en particular Uruguay, sea uno de los mejores países en relación a Estado benefactor», destacó.

Fuente: El País de Uruguay


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