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18 de agosto de 2011

Entrevista a Daniel Hendler(Actor Uruguayo) Año 2003

Tene 27 años. Es actor. Ha incursionado tanto en cine como en teatro. Su primera experiencia en cine, fue con el cortometraje “El ojo en la nuca”, de Rodrigo Plá.

Después vendrían seis largometrajes. Entre otros, “Esperando al Mesías” en Argentina, dirigida por Daniel Burman, por la cual Hendler recibió dos premios en la categoría “Actor Revelación del año”, uno entregado por la Asociación de Críticos del Uruguay y otro, por el Diario Clarín de Argentina.
También cabe resaltar la película uruguaya “25 Watts”, la cual tuvo un éxito rotundo a nivel nacional e internacional. Por la misma, la Asociación de Críticos del Uruguay, le entregó el premio al “Mejor actor uruguayo”.

En lo que se refiere al teatro, ha incursionado en la Dirección, con su grupo “Acapara el 522”.

Actualmente, está por dirigir su primer cortometraje que se llamará “Cuarto de hora”.

¿En qué momento de tu vida decidiste seriamente: quiero ser actor y vivir de eso?

“Seriamente” no lo decidí en ningún momento; es algo que sigo decidiendo, cada vez más, y tiene que ver con la adultez que se aproxima. Pero desde chiquito fantaseé seriamente con la idea.

¿Que respuesta obtuviste de tu familia y amigos con respecto a tu decisión?

En cada decisión he encontrado diferentes reacciones. Alguna vez que decidí hacer una obra de teatro y ocupar mis noches en ensayos (en vez de ocuparlas en la carrera de arquitectura), me encontré con reacciones como: “ojo, no descuides la carrera”. A su vez, cuando rechacé algún proyecto de televisión, escuché reacciones como: “¿estás seguro? ¿No te parece una buena oportunidad?”.

¿Que te dejó 25 watts? ¿qué se siente saber que tu nombre recorrió el mundo?

Que tu nombre recorra el mundo no asegura nada prometedor; de hecho, hay muchos nombres que recorren al mundo sin que el mundo se vea beneficiado en nada. Pero en el caso de 25 watts, mucho orgullo. Hace poco, en un librito que se editó de la “historia del cine uruguayo”, la dedicaron la última página a 25 watts, comparándola en pequeña escala con el maracaná del 50. Cuando hicimos la película no imaginábamos que se proyectaría en ninguna parte; si lográbamos terminarla y verla entre amigos en el living de alguna casa, no estaba mal. Cuando nos sentamos a ver el estreno de la película en Rótterdam (donde luego ganara el premio) y, apenas empezada la proyección, escuchamos a las mil personas reír, fue muy emocionante.

Hay como una nueva camada de cineastas jóvenes uruguayos con mucha energía.¿pensás que está cambiando el cine uruguayo en sí?

Si; supongo que está naciendo. Pero para que crezca, debería existir una conciencia de parte de quienes pueden apoyar a esta criatura; una conciencia de que “apoyar a la cultura” –en este caso el cine- no es una cuestión de “país civilizado” o “país Culto”. Una película es mas fácil de exportar que un par de medias, porque una película (que pertenece a una cultura, con sus recursos, sus idiosincrasias) es un objeto único e irrepetible, que además de darle trabajo a muchas personas, permite confrontar diferentes realidades. No existe en el Uruguay ninguna ley que apoye al cine, y el único Fondo que permitía la financiación de un par de películas al año, se está vaciando. Los canales de televisión (quienes deben destinar impuestos para cubrir este fondo) no están cumpliendo el acuerdo, y se confirman como el principal enemigo de la producción de cine en este país.

¿Y el cine argentino?

Esteeeee... qué te puedo decir..., no me atrevo a ser yo quien hable de cine argentino cuando ellos siguen discutiendo si existe o no “el nuevo cine argentino”. Parece haber un consenso en que al menos existe un desprendimiento de los clichés del “viejo cine argentino”, gracias a la frescura que aportaron algunos nuevos realizadores. Y, por supuesto, algo así puede suceder gracias a que existe un instituto nacional que subvenciona a las películas. Mas allá de la burocracia y del grado de corrupción que allí se pueda haber generado, entendieron que la cultura no es una cosa secundaria y que, además del valor que tiene en sí misma, puede ser rentable como industria nacional.

De todos los personajes que hiciste...¿cual te gustó más? ¿Y cual te costó más?

(pregunta difícil). En teatro me gustó mucho hacer personajes como el de “la valija” y el de “rompiendo códigos”. En cine... creo que todos... quizás el de 25 watts fue de los más difíciles, así como el
ultimo que hice en la película “el Fondo del mar” (aún no estrenada).

Dejando volar la imaginación...que personaje te gustaría interpretar?

Un personaje violento (esto no quiere decir “solamente violento”; todos los personajes tienen sus contradicciones, sus dos costados; el costado “violento” no lo tengo muy explorado).

¿Quien es el actor más grosso que conociste?(y ¿por qué?)

El mas grosso a nivel de “nombres que recorren el mundo”, supongo podría ser Imanol Arias o Héctor Alterio o Gael García Bernal o Alfredo Casero. Pero grosso a nivel personal, si tengo que elegir uno... Nacho Mendy (el “chopo” en 25 watts)

Nombranos una película que hayas visto que te haya impresionado mucho. (sabemos que es difícil nombrar una sola, pero jugátela)

Tienen razón, es difícil... creo que no puedo... no, no puedo... voy a mencionar un par entre las que vi el año pasado: La habitación del hijo (Nani Moretti), y Primer plano (Kiarostami).

Siendo uno de los pocos actores uruguayos perteneciente al pueblo judío,¿recibiste muestras de rechazo o exclusión por ese motivo?

No.

Sabemos que la respuesta es “las dos”, pero defininos si preferís hacer cine o teatro, a la hora de elegir...

Por las posibilidades de concentrar y organizar mi tiempo: cine.

¿Tus objetivos a largo plazo tienen aires hollywoodenses?

No.

¿La publicidad en TV abre puertas? ¿Fue esa la razón porqué lo hiciste? Porque según declaraciones si pudieras no hacer publicidad, no la harías...

La publicidad te abre puertas, si, que son difíciles de cerrar después. O sea, que se abran puertas no quiere decir que lo que haya detrás de ellas te interese. “¿Quiere cambiar lo que tiene en la puerta número uno por lo que hay detrás de la puerta número dos?”, preguntarían en el castillo de la suerte, y yo respondería “no; me quedo con la puerta uno”.

Por suerte, al menos la campaña que yo hice, no me cerró las puertas que me interesaban. O sea, durante la difusión de la campaña, tuve la fantasía de que nunca mas me llamarían para hacer los trabajos que me gustan. Pero después de un tiempo me di cuenta que no pasó nada terrible. La razón por la que lo hice fue exclusivamente económica.

Compartí alguna anécdota de sets de filmación.

Anécdota de set... Bueno, el set mas raro que me tocó fue el océano. Para la película El fondo del mar (aún no estrenada), tuvimos que filmar algunas escenas bajo el agua, con un camarógrafo especialista y con ballenas a pocos metros. Fue en puerto pirámides, al sur de Argentina. Era el último plano del rodaje y a su vez el final de la historia.

Mi personaje bajaba a bucear y debía cruzarse con una ballena. Al principio pensaron en ponerme un doble para esa toma; las ballenas suelen asustarse, por lo que se necesitaba alguien con experiencia. Pero yo había aprendido a bucear y ya había hecho algunas tomas bajo el agua, por lo que, sobre el final, un poco incitado por el camarógrafo, junté coraje y pedí para hacer la toma yo mismo. Los responsables me aceptaron a regañadientes. Finalmente se nos retrasó la jornada, la luz se nos iba y no llegamos a tiempo para hacer esa toma. No hubo ballenas, solo un lobo marino que pasó por al lado mío curioseando. Tuve que disimular el susto ante la cámara, mi personaje debía estar relajado, aunque mi corazón latía muy rápido.

También me gustaría compartir una anécdota de “festival”. En Rótterdam, cuando se proyectó 25 Watts por segunda vez, tuvimos el honor de recibir en la sala al Embajador de Uruguay, radicado en ese país.
El hombre y su esposa, suspicaces, lograron escaparse de la sala antes que termine la proyección. Al parecer, la película (realizada con menos presupuesto del que ellos gastan en pocos meses) no estaba a la altura esperada, así que era mejor fugarse y evitar el momento embarazoso del saludo. El embajador y su esposa, no entendieron que lo que se veía en la película se parecía al Uruguay bastante más que las delicadas cenas que ellos preparan a sus invitados (y donde seguramente se gaste gran parte del presupuesto de la embajada, logren o no hacer algún negocio).
No sé si se alegraron al enterarse luego que la película había ganado el premio; lo que es de imaginar, es la sorpresa: “¿cómo nadie había escuchado hablar del Uruguay, hasta que llegan estos pendejos drogados con ese intento de película?”. Supongo se debe a que la película fue hecha con autenticidad. Si los embajadores, en vez de servir caviar a sus invitados, sirvieran chivitos o asado a las brasas, podríamos tener mas chance de ser recordados. Y el presupuesto que ahorrarían, podría destinarse para hacer alguna película mas por año, que nos devuelva algún negocio, en este caso, capitales extranjeros que apoyan nuestro cine.


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