Encendido de Velas

Viernes 01/06
Behaalotecha

  • Montevideo: 17:23 hs
JAI - El sitio de la Colectividad Judía en Uruguay
Facebook: JAI.Uruguay           Twitter: @JaiUruguay           E-mail: info@jai.com.uy           Web: http://www.jai.com.uy

Ricardo López Göttig

Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1966. Es Doctor en Historia (Universidad Karlova de Praga, República Checa), profesor en la Universidad ORT Uruguay y en la Universidad de Belgrano (Buenos Aires), consejero académico de CADAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina). Sus artículos de opinión se publican en El País (Madrid), Infobae, La Nación, Perfil y El Cronista (Buenos Aires).

8 de marzo de 2018

Polonia y los sionistas, 1968.

1968 fue un año de fuertes cuestionamientos al status quo en los dos lados de la cortina de hierro.

En Occidente, crecían las manifestaciones de rechazo a la guerra de Vietnam, a la política de De Gaulle en Francia, y fueron asesinados Martin Luther King y Bob Kennedy. Eran los años de la Revolución Cultural en la República Popular China, de desastrosas consecuencias para toda una generación. En Checoslovaquia nacía la frágil esperanza de abrirse al mundo en la llamada “Primavera de Praga”, el experimento del “socialismo con rostro humano” de Alexander Dubček, que en agosto de ese año fue aplastado por una invasión del Pacto de Varsovia.
En ese torbellino que atravesó al planeta, queda inadvertida la campaña antisemita que se llevó adelante en Polonia en 1968, disfrazada de “antisionismo”. Cuando en la guerra de los Seis Días fue derrotada la coalición de países árabes en modo contundente, los miembros del Pacto de Varsovia –excepto Rumania- cortaron sus lazos diplomáticos con el Estado de Israel. En la URSS, observaron que muchos conciudadanos judíos veían con simpatía la victoria israelí, por lo que comenzó una dura campaña contra los elementos “sionistas” y “cosmopolitas”. En Polonia, en donde apenas quedaban unas pocas decenas de miles de judíos tras el exterminio de la Shoá, ocurrió lo mismo.
El detonante de la campaña “antiosionista” en Polonia ocurrió en marzo de 1968, cuando hubo demostraciones de estudiantes en Varsovia, Cracovia y Wrocław, entre otras ciudades, por la mala situación económica y la censura.
El régimen necesitaba encontrar un “culpable” de estas manifestaciones críticas al sistema, por lo que el secretario general del Partido Władisław Gomułka echó mano al viejo recurso de responsabilizar a los “sionistas” y al imperialismo de manipular a los estudiantes. Gomułka afirmó que no se podía tener “dos almas” y “dos patrias”, apoyándose así en los sectores nacionalistas del Partido Comunista, encabezados por el general Mieczysław Moczar, entonces ministro de Asuntos Internos y, por consiguiente, al frente de los servicios de seguridad. Comenzó una fuerte purga de “sionistas” en las universidades, escuelas, Fuerzas Armadas, medios de comunicación, el cuerpo de funcionarios y en el propio Partido.
La historiadora Irena Grudzińska-Gross señala que en la ciudad de Łódź, el Partido Comunista local reeditó los “Protocolos de los Sabios de Sión”, pero que fueron retirados de circulación por las autoridades nacionales. No obstante, pone de relieve que el clima hostil iba mucho más allá del sionismo, y que tenía sus raíces en el rechazo a los judíos como tales. El gobierno hizo listas de aquellos que tenían orígenes judíos y abiertamente se afirmó que no se pondrían obstáculos para que emigraran a Israel, perdiendo la ciudadanía polaca. Hicieron aliá aproximadamente 25.000 judíos, quedando apenas un puñado en un país que supo tener una de las comunidades más vibrantes de Europa central.
Y sin buscarlo, los comunistas polacos demostraron la necesidad vital y legítima de que exista el Estado de Israel, refugio para todos los judíos perseguidos en el mundo.


Déjanos tu comentario a continuación


    


Envíame una copia a mi correo

Copyright © 2010+         JAI - El sitio de la Colectividad Judía en Uruguay