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10 de octubre de 2017

¿Cómo prevenir una nueva ola de millones de refugiados iraquíes? “Creando muchos Emiratos”

Ya vemos un claro esfuerzo chiíta para purgar a Irak de su mayoría sunita. El resultado pronto podría ser un nuevo éxodo masivo de refugiados iraquíes, una multiplicación de la crisis migratoria, que podría tener graves consecuencias para el resto del mundo. Una forma de evitar este escenario es convertir a Irak en una federación de emiratos, una solución que también podría aplicarse de manera productiva a Cisjordania, Jordania, Sudán y Yemen.

El presidente sirio, Basher El-Assad, está recuperando el poder con la ayuda de una coalición chiíta iraní formada por combatientes iraníes unidos con otros de Hezbollah, así como por las milicias iraquíes y afganas. Es posible que, en un futuro próximo, esta coalición intente librar a Siria de los millones de sunitas que conforman la mayoría de los ciudadanos del país, con el fin de evitar nuevas rebeliones del tipo de Siria, experimentadas desde 1976 hasta 1982… Y en el pasado seis años y medio.

Después de escribir la semana pasada acerca de esta posibilidad, fui contactado por el jeque Walid Azawi, un sunita iraquí que vive en el exilio en Europa, quien dirige un partido llamado “The Patriotic 20 Rebellion”. Describió la situación en Irak, donde afirma que durante años hasta ahora, Teherán ha sido el verdadero gobernante, con sus ayatolás dictando políticas y acciones del gobierno iraquí.

La hegemonía iraní se mezcla bien en Irak, la mayoría de cuyos ciudadanos son chiítas. Ahora que el califato islámico establecido por ISIS en Irak se ha desintegrado, los sunitas no tienen ninguna organización armada para protegerlos de la rabia iraní e iraquí chiíta.

El intento de los chiítas de librar al país de su minoría sunita está motivado por un deseo de venganza. Desde su creación en 1921, Irak fue gobernado por la minoría sunita, menos de un tercio de la población total, y más recientemente por Saddam Hussein, que trató a los chiítas con una crueldad terrible. Después de su derrota en la Guerra del Golfo de 1991, por ejemplo, los sunitas utilizaron la artillería para atacar a miles de chiítas que intentaron encontrar seguridad en la tumba de Hussein ibn Ali, en la ciudad de Najef.
Hay una disputa aún más antigua entre los iraníes y el régimen sunita de Saddam, que se remonta a la guerra de 1980-88, que costó la vida de más de un millón de personas, tanto ciudadanos como soldados, en ambos lados. La guerra, durante la cual ambas partes usaron armas químicas, terminó con la derrota de Irán cuando la guerra química contra Teherán mató a miles de civiles.

El deseo chiíta iraquí e iraquí de vengarse de Saddam está ahora dirigido contra todo su grupo religioso, los sunitas, que están desprotegidos y desarmados contra el fortalecimiento del mundo chiíta. El poder colectivo de las fuerzas sunítas -compuestas por organizaciones como ISIS, al-Qaeda, rebeldes sirios y países como Arabia Saudita, Jordania, Emiratos y Egipto – se ha debilitado rápidamente en los últimos meses frente a la creciente fuerza de la coalición chiíta integrada por Irán, Hezbollah y las milicias iraquíes y afganas.

El jeque Azawi afirma que como resultado de este enorme cambio en el equilibrio de poder, los chiítas harán todo lo posible para expulsar a los sunítas de Irak, a cualquier país, independientemente que el país receptor esté dispuesto o no a aceptarlos. Si esto llega a suceder, unos diez millones de refugiados iraquíes pronto se unirán a las olas de los 15-20 millones de refugiados existentes. Esta nueva ola puede convertir a Europa, América del Norte y del Sur, Asia y África en zonas de desastre económico, lo que conducirá a disturbios sociales y tormentas políticas. Si este escenario se materializara, deberemos agradecerle a Irán y a todos aquellos que fortalecieron a ese país en los últimos años.

¿Cuál es la solución?

Le pregunté al jeque qué solución él y su partido proponen para salvar a los sunitas iraquíes y convencerlos que permanezcan en su patria. Su respuesta fue una sorpresa: “The Emirate Solution”, que está convencido que es el único enfoque que puede salvar a los suníes iraquíes de la limpieza étnica.
La Solución Emirista prevé dividir el país en estados regionales de acuerdo con lo visto en EE.UU., o cantones como en el modelo suizo, cada uno con autonomía interna. Irak se convertiría en una federación con un gobierno central limitado, mientras que cada emirato administraría la vida de cualquier grupo que resida en su territorio. Cada emirato llevaría su propia vida y se abstendría de interferir en las políticas de los demás. Cada uno sería gobernado por el jeque local que está a la cabeza de las familias dentro de sus fronteras, siguiendo las tradiciones sociales de la población. Este plan, afirma el jeque Azawi, debe crear armonía, estabilidad y relaciones pacíficas entre emiratos vecinos para el bien de todos los ciudadanos.
La solución del emirato también otorgaría autogobierno a los kurdos del norte de Irak, haciendo innecesario el establecimiento de un estado kurdo independiente y eludiendo el violento antagonismo de los iraníes, turcos y árabes a su existencia.

La región kurda del norte de Irak está rodeada por estados que no comparten los sueños kurdos de la independencia, y no tiene ningún corredor hacia el mar. Si los estados vecinos se aliaran contra el estado kurdo, si se estableciera uno, impedirían que los bienes y la gente llegaran a él, y los kurdos no tendrían manera de llevar una vida normal. ¿Cómo exportarían petróleo y otros productos? ¿Cómo importarían sus necesidades básicas?
Si los kurdos, en vez de lograr la independencia en el marco de la solución del emirato, ponen fin a la lucha que ha estado sucediendo durante décadas, ¿dónde estaría el problema? Claramente con Irán, que no está de acuerdo con un plan de este tipo ahora que se ha apoderado de Irak – a menos que se vea obligado a hacerlo. El único poder capaz de obligar a Teherán a aceptar algo es Estados Unidos.

Sheikh Azawi está dispuesto a ir a Estados Unidos en un momento dado para reunirse con los responsables de la toma de decisiones y explicar la lógica detrás de su plan de paz para Irak. Los estadounidenses, sin embargo, están ocupados tratando con otros asuntos: Corea del Norte; la batalla doméstica entre la derecha y la derecha políticas; quién va a dimitir o ser despedido del personal de Trump; y una rápida serie de desastres naturales. El Ejército de Estados Unidos abandonó Irak hace siete años sin ningún deseo de regresar. No será tarea fácil sostener el interés americano en un momento de tantos otros desafíos serios.

La solución de los Emiratos en otros estados de Oriente Medio
Afganistán es otro país que le da a Washington un dolor de cabeza cegador. Los 17 años de participación estadounidense allí, la sangre derramada en Estados Unidos y enormes cantidades de dinero vertido en el país, no han producido resultados apreciables – por una razón principal.
Washington ha estado usando todo su poder para preservar la entidad artificial afgana, establecida por los británicos y los rusos en el siglo XIX. Esto a pesar que el país está plagado de conflictos étnicos que impiden la creación de una nación homogénea y unida. Los únicos resultados hasta ahora han sido sangre, fuego y lágrimas.

Si los norteamericanos y sus aliados, en vez de eso, se dedicasen a desmantelar la entidad ilegítima llamada Afganistán para convertirla en estados autónomos o independientes basados ​​en un gobierno familiar local, de modo que sea gobernado legítimamente por los jefes de familias y tribus, Afganistán podría convertirse en una tierra de paz y tranquilidad. Sus grupos religiosos, familiares y étnicos podrían llevar sus propias vidas y permitirse unos a otros hacer lo mismo en paz.

Curiosamente, la misma solución del “Emirato” podría aplicarse a las siete ciudades de Cisjordania, además del emirato de Gaza establecido hace una década. No soy un fanático de Hamás, pero a todos los efectos Gaza es un estado eficaz, e Israel debe encontrar una manera de disuadir al régimen yihadista que lo controla. Establecer emiratos en Cisjordania permitiría a la población la estabilidad, la prosperidad y la tranquilidad, y le daría paz a Israel.
La misma solución puede solucionar también el problema de Jordania. El reino puede ser dividido en un emirato palestino, tal vez más de uno, y un emirato beduino. El rey sería una figura simbólica, al igual que la reina de Inglaterra. Sudán ya se ha dividido en dos estados, pero ambos deben dividirse en emiratos más pequeños y más homogéneos, a fin de aportar más estabilidad a ese país empapado de sangre.

Yemen, una sociedad completamente tribal, se beneficiaría también de la Solución de los Emiratos. Sería más gobernable y estable, ciertamente en comparación con el fracasado gobierno central que tiene en la actualidad, lo que ha llevado a muchos miles al punto de hambre, enfermedad, sufrimiento y muerte.

El sueño del Jeque Azawi, que comparto, podría convertirse en el principio básico empleado por el mundo para resolver el problema del Oriente Medio. Si hubiera sido empleado en Siria hace cinco años, muchos de sus medio millón de ciudadanos muertos estarían vivos hoy.

El Dr. Mordejai Keidar es un investigador principal asociado en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat. Sirvió durante 25 años en inteligencia militar de las FDI especializada en Siria, discurso político árabe, medios de comunicación árabes, grupos islámicos y árabes israelíes, y es un experto en la Hermandad Musulmana y otros grupos islamistas.
Traducido por Hatzad Hasheni

Fuente: porisrael.org


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