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11 de setiembre de 2017

La búsqueda fallida de Mengele, el 'Ángel de la muerte'

por Sal Emergui

Rafi Eitan revela a EL MUNDO las misiones en las que participó para cazar al "Doctor de la Muerte de Auschwitz" y otros criminales nazis en una búsqueda con algunos fracasos

Uno de los mayores éxitos en la historia del Mosad provocó paradójicamente una de sus grandes decepciones. El 11 de mayo de 1960, varios agentes del servicio secreto israelí capturaron en Argentina a uno de los criminales nazis más buscados, Adolf Eichmann. Pero el anuncio de su traslado a Israel tuvo un precio: La huida de otro "pez" gordo y cruel llamado Josef Mengele.

El "Ángel de la Muerte de Auschwitz"."Cuando capturamos a Eichmann en Buenos Aires, logramos saber que Mengele también vivía allí. Teníamos su casa bajo control", revela a EL MUNDO el entonces jefe de la temida unidad de operaciones del Mosad, Rafi Eitan. Tras participar en el secuestro de uno de los arquitectos de la Solución Final en la Shoa, no viajó a Israel con su presa nazi que se había camuflado bajo la identidad de Ricardo Klement.

Eitan se quedó en Buenos Aires para detener al hombre que con un solo gesto selectivo envió a los judíos a las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau y realizó sádicos experimentos médicos con los presos."Fuimos a su casa y los vecinos nos dijeron que se fue de viaje para dos semanas. Pero la captura de Eichmann se publicó en todo el mundo tras el anuncio de David Ben Gurion. Obviamente, Mengele ya no volvió", recuerda el ex espía. "Para Israel era más importante anunciar el juicio a Eichmann que intentar detener a otro criminal nazi", explica comprensivo 57 años después.Entrevistamos a Eitan a raíz de la revelación de la investigación interna del Mosad a cargo del agente y superviviente del Holocausto, Yosef Chen, que detalla los esfuerzos no siempre fructíferos para ajustar cuentas con Mengele y otros monstruos nazis. "Sólo a partir del 58, los organismos de seguridad buscaron a nazis de forma activa. Hasta ese momento estábamos ocupados en otros asuntos más importantes para la seguridad de Israel en sus primeros años", recuerda este anciano de más de 90 años y leyenda viva del Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales.El memune del Mosad (entre 1952 y 1963), Isser Harel estableció que la búsqueda debía centrarse "en los criminales que más simbolizaron la planificación y ejecución del asesinato de seis millones de judíos, Adolf Eichmann y Josef Mengele".

En la Operación Garibaldi, Eitan detuvo al primero que fue ahorcado tras un juicio en Jerusalén. Mengele, sin embargo, se ahogó en un aplaya de Brasil en febrero de 1979 sin rendir cuentas ante nadie.Tras la misión de Buenos Aires, Eitan fue enviado a Paraguay siguiendo el rastro de Mengele que había logrado huir de Europa gracias a la ayuda de la Cruz Roja Internacional.

En 1962, el Mosad recibió un chivatazo. "Le descubrimos en una granja cerca de Sao Paolo. Los indicios y fotos que hicimos nos llevaron a pensar que era Mengele. Estábamos convencidos y teníamos una fuente humana que nos dio información", confiesa a este diario."Por su altura, edad y ropa puede ser Mengele", alertaron los agentes Eitan, Zvi Aharoni y Zvi Malkin en un telegrama. Al verle, Malkin susurró en Yidish (idioma de los judíos de origen alemán): "¡Es él! Lo hemos encontrado, a esta pequeña mierda". Pero la suerte volvió a sonreír a Mengele. "En ese momento, el jefe del Mosad estaba ocupado en misiones vitales.

Por ejemplo, los científicos alemanes que desarrollaron misiles en Egipto contra Israel. Isser no dio autorización a una misión en Brasil que requería a los mejores de las unidades del Mosad", revela sobre una época en la que no contaban con muchos agentes y la prioridad era frenar la ayuda de científicos con pasado nazi al gran enemigo de Israel. El Mosad congeló relativamente las pesquisas sobre Mengele hasta la llegada al poder de Menajem Beguin. El 23 de septiembre de 1977, ordenó "reanudar la búsqueda de criminales de guerra nazis, en especial Mengele, para llevarles a juicio en Israel. Si no es posible, hay que matarles".En 1983, el Mosad montó un dispositivo de escuchas en torno a su hijo Rolf en Berlín Occidental. Los agentes enviados tenían la esperanza de que el 16 de marzo hablaran por teléfono al ser el cumpleaños de ambos. No hubo ni podía haber conversación porque Mengele murió cuatro años antes sin que nadie lo supiera. Una atractiva espía del Mosad fue enviada para seducir y sacar información al hijo del criminal nazi más buscado. "Era una cuenta que nosotros queríamos cerrar.

Sentimos emoción y responsabilidad histórica", cuenta un espía e hijo de una superviviente del Holocausto como recoge el diario Yediot Ajaronot.Símbolos de la crueldad como Eichmann, Mengele, Klaus Barbie (oficial de SS cuyo apodo "El Carnicero de Lyon" explica quién era) y Alois Brunner (responsable del asesinato de 130.000 judíos que huyó a Siria donde murió tras ejercer de asesor del clan Asad), estuvieron en el implacable punto de mira del Mosad. Con todo, la caza de nazis estuvo relegada a un segundo plano ante asuntos más urgentes y vitales para Israel como los países árabes o los atentados palestinos en Europa como el que acabó con el asesinato de 11 atletas israelíes en Múnich hace exactamente 45 años. Preguntamos a Eitan, con decenas de misiones en sus espaldas, cómo ve hoy su anterior casa. "Mire, yo ya tengo 91 años. Ya no me fijo en el Mosad", responde sonriendo y contando infinitamente menos de lo que sabe e hizo.

Fuente: El Mundo


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