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David ben Jaim

Nacio el 11 de Abril de 1933 en Concepción, Chile.
El año 1939 la familia se traslada a Santiago. El año 1943 se incorporo al JIS (Juventud Israelita Sefaradí) formando parte de la Directiva que en 1947 adhiere a Hanoar Hatzioní, quedando a partir de ese instante, integrado al sionismo en forma indivisible.
Sus primeros comentarios los escribio a partir de 1964 y de 1970 en adelante, se incrementan hasta llegar a ser parte de su ser.
Estos comentarios se han publicado en la casi totalidad de medios comunitarios chilenos, principalmente en El Vocero y Jadashot de la Comunidad Sefaradí.
En la actualidad, es columnista habitual del portal electrónico ANAJNU.

7 de setiembre de 2017

CASI TODOS SON INVENTOS PALESTINOS.

Queridos amigos, es muy frecuente que digamos que los palestinos no han aportado nada al mundo de hoy y, como veremos a continuación, esta afirmación incurre en un gran olvido.

Desde aproximadamente los finales de la década de los sesenta, la gran mayoría de los atentados terroristas que se dan en el mundo, son creaciones de los terroristas palestinos y, dada la manera de pensar de estos individuos, resulta una injusticia desconocerles tal “merito”
Veamos por qué hago esta afirmación, reconociendo en primer lugar, que los atentados terroristas son de muy larga data, incluso desde antes que un grupo de árabes, nacidos o radicados en la antigua Palestina, decidieran llamarse a sí mismos, palestinos.
Veamos en que consistían mayoritariamente los atentados terroristas previos a las creaciones palestinas: En forma subrepticia, se colocaban explosivos, ocultos en algún lugar de una edificación, a objeto de provocar, a continuación, la explosión de los mismos, ocasionando el mayor daño posible.
Hizo historia la eficacia de un grupo judío que cometió atentados terroristas en Palestina, en contra de los ingleses, que tuvieron una característica única y exclusiva que consistía en avisar a los ingleses que se estaba efectuando un atentado, a objeto que fueran evacuados los lugares objeto del respectivo ataque, de manera que no murieran sus moradores. Me refiero al Grupo Stern, de una eficacia insuperable ya que nunca lograron los ingleses detectar el lugar en que se colocaban los explosivos, los cuales, al detonar, lograban cumplir su objetivo a cabalidad. El atentado más famoso y recordado fue al Hotel King David, en Jerusalén. Se comprende que esta preocupación por salvaguardar las vidas humanas fue, como ya mencionamos, exclusivo del Grupo Stern, ya que, en la totalidad de los otros casos conocidos, se trata de causar no sólo el mayor daño físico, sino también cobrar el mayor número de víctimas.
En la actualidad, éste método sigue vigente, pero, a través del tiempo, los palestinos han ido agregando otros, los cuales, al poco andar y por los motivos que veremos a continuación, su uso se ha ido extendiendo, hasta llegar a los grados inauditos que se dan en estos días.
El primer gran invento palestino fue el secuestro de aviones. En sus inicios, los atentados fueron a aeronaves de la línea israelí El Al. Por tratarse de una línea aérea judía, que afectaba mayoritariamente a israelíes y a su Estado, Europa y el mundo asumieron una actitud pasiva y, podríamos decir sin exagerar, una predisposición a colaborar con los secuestradores, proporcionándoles las más amplias facilidades para cumplir su criminal cometido.
Se les destinaba un lugar seguro y se le protegía, en el aeropuerto al cual llegaban, ya fuera en tránsito o de destino definitivo. Si era lo primero, se les proporcionaba combustible y alimentación, de manera que los secuestradores cumplieran tranquilamente su objetivo.
Como se comprenderá, rápidamente el gobierno israelí adoptó medidas de seguridad, de manera que El Al se llegó a transformar en la compañía aérea más segura del mundo.
Los supuestamente países democráticos y civilizados, en vez de aplaudir la actitud israelí y respaldarlos, se volcaron a emitir críticas en contra de Israel y su gobierno, ya que las medidas de seguridad implantadas, violaban los Derechos Humanos y la dignidad de sus pasajeros y los secuestradores, en reiteradas oportunidades, eran eliminados.
Los terroristas palestinos, al ver que no podían actuar directamente sobre aviones de El Al, empezaron a secuestrar aviones de otras líneas aéreas, que se dirigían a Israel. Aviones americanos y británicos fueron secuestrados y desviados de su destino. La reacción mundial fue de complacencia para con los terroristas palestinos, salvo los gobiernos de cuyos países eran los aviones afectados.
Principalmente EEUU e Inglaterra, empezaron a adoptar medidas de seguridad similares a las que tanto habían criticado a Israel. Ahora ya no era violación a los DDHH de los terroristas, sino que “legítima defensa” y protección de sus naves y pasajeros. Sabemos que en la actualidad, el mundo entero aplica las más drásticas medidas de seguridad, revisando exhaustivamente a los pasajeros y “todo es legítimo, necesario y legal”
Nuevamente, al ver los secuestradores que su labor se entorpecía con las medidas adoptadas, empezaron a secuestrar aviones de todas las nacionalidades y, de inmediato, todos los terroristas o grupos que querían protestar, por lo que fuera, iniciaron una ola de secuestros que parecía imparable.
La equivocación de estos dementes secuestradores es que creyeron que por aceptar que a los israelíes se les sometiera a estas vejaciones, ellos tenían derecho a hacer lo mismo con todos los aviones, independiente de su origen. Rápidamente, los gobiernos del mundo se ponen de acuerdo y, fuera el motivo o la nacionalidad que fuera, los secuestros debían ser reprimidos. Se les negó combustible, alimentación y protección, logrando así, detener lo que se estaba transformando en una moda, aparentemente imparable. Quedaba demostrado que una cosa era actuar contra israelíes y otra cosa distinta era hacerlo contra aviones y ciudadanos europeos o americanos.
Rápidamente, los terroristas palestinos idearon un nuevo método de asesinar israelíes. Se iniciaba la era de los atentados suicidas con cinturones bombas. No se salvaron escuelas, hospitales o centros recreacionales. Los paraderos de buses, muy pronto fueron los preferidos. Más de 2.000 civiles israelíes fueron brutalmente asesinados, mientras muchos miles quedaban heridos y lisiados por el resto de sus vidas, hasta que, tratando de frenar esta interminable ola fatídica, Israel determina construir un muro protector, impidiendo el libre paso de terroristas palestinos desde sus lugares de residencia, al tener que transitar por pasos debidamente habilitados, lo que permitía detectar tempranamente a estos potenciales suicidas.
Como se comprenderá, el mundo justificó a los asesinos y condenó a las víctimas israelíes. El muro, muy útil para detener estos brutales atentados, fue unánimemente condenado y calificado como “el Muro de la Vergüenza” mientras todos los cientos de muros que se habían construido y se siguen levantando, son “por causas justificadas”.
Los organismos preventivos israelíes, sufrieron las condenas más absurdas que sea posible imaginar, aun cuando vemos como en la actualidad, tanto Europa como los EEUU, emplean los mismos y aún más drásticos métodos, tratando de reprimir a los terroristas que intentan atacar a sus propios ciudadanos.
Durante muchos años, estos atentados suicidas, sólo se dieron en Israel y en contra de civiles israelíes. Cuando los terroristas palestinos “exportaron” a otras naciones esta cruel y nefasta costumbre, ya era demasiado tarde.
Hoy vemos como prácticamente todos los países del mundo están expuestos a este tipo de atentados, pero, lamentablemente para ellos, ya es imposible pararlos. El haber aceptado, tolerado y en algunos casos, alabado este cruel método de asesinatos, por afectar sólo a judíos, hizo que ya no haya vuelta atrás. La falta de moral que por desgracia se da, cuando el afectado es Israel, le está pasando la cuenta a Europa y EEUU. También se da y con mayor frecuencia, en países como Irak, Afganistán Siria y muchos otros de mayoría musulmana y esos atentados, logran apenas un pequeño espacio en la prensa mundial.
Judíos y musulmanes, definitivamente, somos ciudadanos de segunda clase. Sólo causa conmoción mundial cuando estos bárbaros atentados se dan en el “Primer Mundo”, los grandes países intocables por su supuesta cultura y civilización. Si el atentado sucede en Israel, se condena a la víctima. Si se da en un país del tercer mundo y, por añadidura, musulmán, se ignora. Si sucede en España, Francia, Inglaterra o Norteamérica, se condena, repudia y se publica en la primera página de los principales diarios mundiales.
Así está nuestro mundo, incongruente, contando con el entusiasta respaldo de los organismo internacionales que los representa, destacando UNESCO, que simplemente ya hace tiempo, perdió la vergüenza y los más elementales conceptos de moralidad y honestidad.
Por haberme extendido lo suficiente, dejaremos para un próximo comentario, el resto de los “aportes terroristas” que los terroristas palestinos, le han regalado al mundo de hoy.

David ben Jaim


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