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5 de setiembre de 2017

Palestinos: cuando los atentados suicidas están mal

El movimiento islamista palestino Hamás ha recibido por fin una dosis de su propia medicina en forma de atentado suicida. A lo largo de las dos últimas décadas, Hamás ha sido responsable de decenas de atentados suicidas, que han lisiado o matado a cientos de israelíes, en particular durante la Segunda Intifada, entre 2000 y 2006. Hamás es conocido por sus ataques suicidas y ensalza a sus perpetradores como “héroes” y “mártires”.

Para Hamás, los ataques suicidas son un noble empeño cuando los llevan a cabo sus miembros y las víctimas son judías. Sus líderes y portavoces no dejan de defenderlos como una “herramienta legítima de resistencia” contra Israel.

Sin embargo, se le podría haber quitado el gusto por este tipo de ataques.
El 17 de agosto, Nidal al Yafari, miembro del ala militar de Hamás, las Brigadas de Izedín al Kasam, murió cuando un terrorista suicida se hizo saltar por los aires junto a la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto. El atacante suicida fue identificado como Mustafá Kalab, miembro de un grupo yihadista asociado a la organización terrorista Estado Islámico (ISIS).
Según Hamás, Kalab detonó el cinturón de explosivos que portaba cuando él y otro yihadista trataban de cruzar a Egipto. El funcionario de Hamás asesinado, Al Yafari, formaba parte de una patrulla de vigilancia fronteriza que interceptó a los yihadistas e intentó impedirles la infiltración en el país vecino.

Es la primera vez que un terrorista suicida atenta contra miembros de Hamás.

Eyad al Bazm, portavoz de Hamás, dijo que el incidente se produjo a primeras horas del 17 de agosto, cuando una unidad de su organización detectó a dos sospechosos que trataban de cruzar la frontera hacia la Península del Sinaí. Cuando los soldados de Hamás se aproximaron a ellos, Kalab detonó el cinturón de explosivos que portaba, matando a Al Yafari.
Ahora que lo han sufrido ellos, ven las cosas de distinta manera. El movimiento islamista, que no está acostumbrado a ser objetivo de terroristas suicidas, ha utilizado una retórica muy contundente para condenar el ataque y a sus responsables. Se trata de la misma Hamás que suele aplaudir y glorificar los atentados suicidas y otros ataques terroristas contra Israel.
Fawzi Barhum, portavoz de Hamás, tachó de “forajido” al terrorista suicida y afirmó que su movimiento emplearía gran fuerza y firmeza contra “aquellos que se desvíen de los valores y tradiciones del pueblo palestino”. Otros líderes de Hamás describieron al terrorista suicida como “ideológicamente desviado”.

Curiosamente, varias facciones palestinas que habitualmente aplauden los ataques mediante apuñalamientos y atropellos (así como los suicidas) consideran que el del 17 de agosto fue un “cobarde ataque terrorista”.
El ISIS ha reivindicado el atentado suicida que mató al oficial de Hamás. Pero eso no ha impedido a la maquinaria palestina de manipulación señalar a Israel, sin tener la menor prueba. Esa falsa acusación es un ejemplo excelente del modus operandi palestino: desviar a cualquier precio la atención de una verdad perturbadora.

En este caso, Hamás está desviando la atención del hecho de que los yihadistas del ISIS llevan mucho tiempo operando en Gaza.
En realidad, muchos yihadistas del ISIS son antiguos miembros de Hamás y la Yihad Islámica Palestina. El surgimiento en Gaza de organizaciones inspiradas en el ISIS lleva tiempo siendo un secreto a voces. Esta es la incómoda verdad que Hamás se ha esforzado mucho en ocultar estos últimos años.

Lógicamente, la presencia de miembros y grupos del ISIS en la Franja es muy desasosegante para Hamás, sobre todo por su continuo empeño en ganarse la legitimidad y el reconocimiento de la comunidad internacional. En los últimos meses, Hamás ha estado intentando proyectarse como un movimiento moderado que acepta la solución de dos Estados. Para respaldar sus declaraciones, Hamás publicó hace poco un “documento de medidas políticas” en el que dice que podría estar preparada para aceptar un Estado palestino a lo largo de las líneas anteriores a 1967. Lo que se abstiene de decir, sin embargo, es que tal aceptación no incluiría en modo alguno la aceptación del derecho de Israel a existir.

Dicho de otra forma: Hamás está diciendo que usará un futuro Estado palestino en la Margen Occidental, Gaza y la zona oriental de Jerusalén como plataforma de lanzamiento para la destrucción de Israel.

Aferrados obstinadamente a un anhelo imaginario, algunos analistas políticos han interpretado erróneamente el documento de Hamás como una señal de “moderación” y “pragmatismo”, y sostenido falsamente que el movimiento islamista está listo para unirse a un proceso de paz con Israel. Nada podría estar más lejos de la verdad. El cabecilla de Hamás Mahmud Zahar no podría haber sido más claro en este punto: ha negado repetidas veces que su movimiento haya abandonado su ideología y su objetivo de destruir a Israel, y explicado que su verdadera misión sigue siendo “liberar toda Palestina, desde el mar Mediterráneo hasta el río Jordán”.

La elección de los tiempos es fundamental, y el momento del atentado del 17 de agosto fue especialmente perjudicial para Hamás. Hamás ha estado haciendo esfuerzos extraordinarios para mejorar sus relaciones con Egipto, tras la aparición de informaciones que decían que yihadistas de la Franja de Gaza han estado infiltrándose en el Sinaí para llevar a cabo atentados contra el Ejército egipcio.

Ahora, la verdad ha salido a flote: ese atentado suicida demostró de manera bastante convincente que las acusaciones de Egipto no eran infundadas.
Kalab formaba parte de un grupo de yihadistas que iba de camino a unirse al ISIS y a otras organizaciones terroristas que desde hace años vienen librando en el Sinaí una guerra contra el Ejército egipcio. Vale la pena señalar que Hamás siempre ha negado la presencia del ISIS en Gaza.

Hamás también ha negado que yihadistas procedentes de la Franja hayan participado en atentados en el Sinaí. Ahora queda por ver cómo responderán los egipcios a las mentiras de Hamás.

Este ataque terrorista sin precedentes, que ha cogido a Hamás por sorpresa, permite ver la Franja como lo que es: un vivero de yihadistas y terroristas islamistas. Que Hamás tache a los yihadistas de “ideológica, religiosa y moralmente descarriados” va más allá de los límites de la ironía.

Por otro lado, Hamás podría utilizar el ataque suicida para intentar persuadir a los egipcios de que verdaderamente se está esforzando para impedir que los terroristas crucen desde la Franja a Egipto.

Hamás y los individuos y organizaciones inspirados en el ISIS tienen los mismos intereses. Todos y cada uno de ellos promueven y predican las enseñanzas del islamismo extremista. Kalab y los yihadistas del ISIS en Gaza son pupilos de la escuela de Hamás, que ha envenenado los corazones y las mentes de numerosos palestinos.

Como todos sabemos, Hamás difícilmente esté en contra de los atentados suicidas. Pero cuando le vuelve el bumerán, de repente son actos “de terrorismo cobarde” perpetrados por “proscritos” y terroristas “intelectual, religiosa y moralmente descarriados”. Hamás, la Yihad Islámica y el ISIS pueden discrepar en muchos asuntos, pero no en el de atacar a judíos y otros “infieles”. En ese punto están brutalmente de acuerdo.
© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio


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