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9 de agosto de 2017

Un ex soldado israelí entra en la cárcel por matar a un atacante palestino herido

por Sal Emergui

Acompañado de sus padres Charly y Oshrat y apoyado por varias decenas de seguidores, el ex soldado israelí Elor Azariaha ingresado esta mañana en la llamada Cárcel 4, situada en la base militar de Tzrifin en el centro de Israel para iniciar la condena de año y medio por homicidio tras uno de los juicios más polémicos y mediáticos de los últimos años en el país.

Azaria permanecía bajo detención desde el 24 de marzo del 2016. Ese día, el sargento, de 20 años, llegaba al puesto de control de Tel Rumeida en Hebrón (Cisjordania) tras ser avisado de un ataque a cargo de dos palestinos. Uno de ellos fue abatido al instante mientras el otro, Abed Al Fatah Al Sharif (21), resultó gravemente herido tras apuñalar a un soldado. Tendido en el suelo y desarmado, recibió un tiro en la cabeza por parte de Azaria. Éste alegó y sigue alegando que lo hizo por "temor a que el terrorista llevara explosivos debajo de la chaqueta". El tribunal militar israelí, sin embargo, rechazó de forma rotunda sus argumentos y le acusó de actuar por venganza tras atacar y herir a otro soldado.La acción filmada por un activista palestino de B'Tselem (ONG israelí de derechos humanos que documenta lo que sucede en el territorio ocupado por Israel en la guerra del 67) originó un pasional debate de grandes dimensiones en el ejército, política y sociedad en Israel sobre los protocolos de disparo en atentados terroristas en particular y los valores éticos en general.El pasado 4 de enero, Azaria fue condenado por homicidio. Su recurso fue rechazado la semana pasada. Azaria declinó apelar ante el Tribunal Supremo y envió una carta al jefe del Estado Mayor, Gadi Eizenkot pidiendo el indulto o una considerable reducción de la condena para hacer trabajos sociales. Eizenkot, blanco de la ira de los seguidores de Azaria, lo condiciona en primer lugar a que muestre arrepentimiento y reconozca su error. Pero en la misiva enviada hace unos días, Azaria se limitó a reconocer: "Si hubiera sabido lo que se supo después, es decir que el terrorista no tiene una carga explosiva, no hubiera disparado". Asimismo, indicó que está detenido año y medio y que desde entonces sus padres han padecido graves problemas de salud.Un solo disparo y varias versiones Procedente de su casa en Ramle, Azaria tardó media hora en llegar este miércoles a la prisión donde le esperaba el tradicional proceso burocrático (identificación, revisión, entrevista con el oficial responsable, recepción del uniforme presidiario, entrada en la celda, etc.) que acompañan a cada reo nuevo.Pero Azaria no es un preso más. Su letal disparo dividió el país en dos. Por un lado, la cúpula militar encabezada por Eizenkot, los principales medios y la izquierda en Israel pidieron su condena acusándole de violar de forma flagrante las pautas militares y éticas. Por otro, un sector mucho más numeroso (sobre todo en las redes sociales) resaltó que "un atentado debe acabar con el terrorista muerto" o que el caso debió acabar sólo con su expulsión del ejército.Los seguidores de Azaria repiten una y otra vez que disparó por temor a que Al Sharif llevara explosivos y denuncian que el ejército no sólo no le apoyó sino que le metió en la cárcel. Para ellos, fue abandonado y no debía ser juzgado ni por supuesto esposado en el primer día ante el juez."Respeto pero no comparto la sentencia judicial. Es una obligación apoyar al soldado y demostrarle que muchos no le abandonamos y no olvidamos que no mató a un inocente sino a un terrorista que vino a asesinar y que apuñaló a otro soldado", añade Ram Carmi, que organizó la marcha de apoyo desde la casa de Azaria hasta la prisión. "¡Es un héroe que tenía que recibir una condecoración por matar a un terrorista!", gritó una de las jóvenes identificadas con la derecha radical ante la cárcel.Para sus opositores, la condena es benévola teniendo en cuenta los hechos filmados y sobre todo las rotundas conclusiones del tribunal militar. El fiscal Nadav Waisman destaca que el proceso judicial se completara pese a las fuertes presiones alimentadas por políticos sedientos de popularidad y portadas. "El juicio era importante porque estaba en juego no sólo el caso Azaria sino los valores en el ejército y la necesidad de seguir unas normas. No podemos permitir que un soldado se tome la justicia por su mano".¿El primer ministro Benjamín Netanyahu? El dirigente conservador ha intentado hacer un juego de equilibrio entre la posición institucional y las voces indignadas de sus bases y algunos políticos descontentas con ver a Azaria entre rejas mientras sigue la ola de apuñalamientos y ataques a cargo de jóvenes palestinos. En una primera reacción, Netanyahu condenó la acción de Azaria alineándose así con el entonces ministro de Defensa, Moshé Yaalon. Con el paso del tiempo y el aumento de las críticas en las redes sociales, su voz se fue diluyendo hasta mostrar ahora apoyo a su indulto.Los palestinos, por su parte, ven el Caso Azaria como "un ejemplo claro del gatillo fácil" de los soldados y policías israelíes. La familia del asaltante palestino denunció que la condena fuera sólo de 18 meses y no cadena perpetua "como la que merece cualquier asesino que remata a su víctima". Por último, denuncia la presencia militar en Hebrón para proteger a los colonos.La palabra del TribunalOcho jueces israelíes (tres en la corte militar que le condenó por homicidio y cinco del Tribunal de Apelaciones) fueron rotundos: Azaria no actuó por temor a que activara explosivos sino por venganza."En ningún momento, ni antes ni después del disparo, no parecía como alguien en situación de presión y urgencia. De forma natural, si alguien teme por su vida y la de los que le rodean, actúa de forma rápida y energética, avisa a sus oficiales y al resto de que hay una carga explosiva. Pero él no actuó así", estableció el Tribunal de Apelaciones del ejército que denunció incongruencias en la defensa del soldado. "Tuvo dificultades para presentar una versión coherente, estable y clara sobre lo sucedido", señaló indicando que el "terrorista ya no representaba ninguna amenaza".En las 158 páginas de la sentencia, se reconoce que tras el ataque palestino, se escucharon gritos en el lugar advirtiendo sobre posibles explosivos escondidos en el cuerpo de Al Sharif pero denuncia que Azaria "disparó porque sintió que el terrorista debía morir". Y recuerda una frase pronunciada por el soldado tras efectuar el disparo 11 minutos después del atentado: "Este terrorista vino a asesinar a mi compañero. Merece morir". Quinientos tres días después de su disparo en Hebrón y a expensas de una posible reducción de la condena en los próximos meses, una cárcel en el centro de Israel ha sido el escenario del último capítulo del Caso Azaria.

Fuente: El Mundo


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