Encendido de Velas

Viernes 22/09
Ha'Azinu

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9 de abril de 2017

Disciplina y motivación

El lunes de noche, se celebrará en hogares judíos en todo el mundo el Séder de Pésaj, o la cena de la Pascua. Esa cena evoca el Éxodo y propone experimentarlo a nivel personal en la actualidad.

Es una noche en la cual nos concientizamos de nuestras limitaciones y cómo liberarnos de ellas. La comida ritual, llena de simbología, ocupa un lugar importante. Dos de los elementos rituales son la matzá, o pan ázimo, y el vino.

Las tres matzot (pan ázimo) que comemos en la cena pascual representan a los tres patriarcas del pueblo judío: Abraham, Isaac y Jacob. Las cuatro copas de vino representan las cuatro matriarcas, Sara, Rebeca, Raquel y Lea.

Una de las características que distinguen el vino de la matzá es que el primero se destaca por el sabor que tiene, mientras que la matzá se destaca por el sabor que no tiene. No se agrega ningún gusto a la matzá del Séder. Debe estar confeccionada con una masa que contenga nada más que harina y agua.

Esas dos características representan los dos elementos básicos: "padre" y "madre", presentes e imprescindibles en el proceso de liberación personal con el cual tratamos de inspirarnos por medio del Séder de Pésaj.

La insípida matzá representa el valor de la disciplina. Para que uno pueda liberarse de sus propias limitaciones, debe estar dispuesto a salir de su zona de confort. Al igual que el atleta que desea correr una maratón debe estar dispuesto a entrenar, corriendo cada día un poco más de lo que acostumbra. Solo de ese modo podrá liberarse de sus limitaciones.

Lo mismo ocurre en cada área de la actividad humana. Para superarse hay que esforzarse y para esforzarse hace falta emplear la fuerza de voluntad; no alcanza tan solo comprender. Uno puede entender los efectos beneficiosos de una dieta alimenticia, pero nada logrará hasta tanto no supere sus instintos y concrete la dieta.

Pero el hombre no es una máquina. Uno no puede vivir una vida productiva reprimiéndose constantemente. Debe estar motivado a la acción. Hay aquí una retroalimentación: cuanto mayor nuestra motivación, mayor será nuestra fuerza para superarnos; cuanto mayor nuestro esfuerzo, mayor será nuestro crecimiento y, como consecuencia, nuestra motivación.

Matzá y vino. Disciplina y motivación. Las dos llaves básicas de la autoliberación.


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