Encendido de Velas

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13 de agosto de 2016

Cómo mantener el fuego en la pareja

No se trata de disfrazarnos de otros ni de adoptar las estereotipadas actitudes de seducción que vimos en el cine de Hollywood. Cada persona tiene su propia forma de seducción y parte de esa fórmula consiste en mantenerse fiel a sí misma.

Ni cena a la luz de las velas, ni vestidos escotados, ni perfumes irresistibles, ni actitudes obvias y grandilocuentes al estilo de la seducción que nos enseñó Hollywood. Mantener la pasión en la pareja no significa disfrazarnos de otros, hacer cosas fuera de lo común, adoptar actitudes forzadas, sino, por el contrario, mantenernos siempre fieles a nosotros mismos. Esto no significa que no podamos esmerarnos en el cuidado personal, que no propiciemos situaciones de intimidad, que no sorprendamos a nuestra pareja con alguna actitud fuera de lo común, pero la remanida fórmula de la cena a solas con el vestido ajustado y la ropa interior provocativa suele ser más efectiva en las películas o en las telenovelas que en la realidad.

El fuego hay que mantenerlo encendido, eso es cierto, pero los métodos para lograrlo distan mucho de esos “operativos de emergencia”, desesperados y esporádicos, destinados a mantener la pasión adoptando actitudes antinaturales. Es cierto que la vida en común, la convivencia cotidiana puede constituirse en un verdaderos “matafuergo” amoroso. Pero, por esta razón, la seducción no puede ser una actitud esporádica e impostada, sino un trabajo cotidiano que dista bastante de las tradicionales recetas que promueven las revistas femeninas, la televisión, el cine o los consejeros sentimentales que pululan por doquier. Curiosamente, ser consecuente con uno mismo es la mejor forma de mantener encendido el fuego que nos llevo a elegir y a ser elegidos por la persona que tenemos a nuestro lado.

Ser fiel a uno mismo no es tan fácil como parece
En mi consultorio recibo a diario personas que se quejan de que, como diría Ricardo Arjona, “hay pingüinos en la cama”. Es entonces cuando se alarman y pretenden solucionar de manera instantánea, con una ropa interior excitante, una situación que es la suma de una serie de descuidos cotidianos que tienen que ver con el ser infieles con nosotros mismos.

a)Nos enamoramos de él porque era bohemio, le gustaba tocar la guitarra y le daba mayor relevancia a lo espiritual que lo material. Luego, en algún momento, por diferentes circunstancias, aquello mismo que nos enamoró comienza molestarnos. Nos gustaría, por ejemplo que fuera “exitoso” en el sentido que lo exige la sociedad de consumo, es decir, que ganara dinero y que nos diera una vida material holgada. Obviamente, cuando su conducta sigue fiel a su forma de ser, pero nuestras expectativas han cambiado, se produce un desajuste. Es entonces cuando, casi sin darnos cuenta, comenzamos a sentir que nuestra pareja nos defrauda. ¿Pero nos defrauda realmente o somos nosotras las que hemos cambiado de sitio? En este sentido, no nos hemos mantenido fieles a la valoración que teníamos de nuestra pareja, hemos cambiado nuestra escala de valores. Sin embargo, con abrumadora frecuencia, culpamos a nuestra pareja porque no se aviene a ese cambio en nuestra escala que, la mayoría de las veces, actúa a modo de una exigencia muda, que nunca explicitamos en palabras.

b) Él se enamoró porque nosotras nos mostramos como personas independientes, con una vida propia, con inquietudes intelectuales o laborales. Por eso, él admira que tengamos nuestro trabajo, que desempeñemos nuestra profesión y que mantengamos nuestra independencia económica. Pero, en un determinado momento de la convivencia esto comienza a modificarse y tomamos su actitud como una forma no de admiración a nuestra persona, sino de desinterés. Ese malestar se ahonda y lo transmitimos en pequeñas cuotas cotidianas de desaprobación hacia su persona que van minando lentamente la pasión. Llegado a este punto ¿quién puede volverse un amante volcánico a la luz de las velas cuando se siente desaprobado y enjuiciado?

c)Las situaciones de “infidelidad” con los postulados a partir de los cuales formamos una pareja pueden ser muchos. Por ejemplo, si lo hemos conquistado prometiéndole un hogar cuidado con esmero y una completa entrega a ese hogar y luego comenzamos a sentirnos asfixiadas y pretendemos cambiar sin comunicación alguna las cláusulas del contrato inicial de la pareja, es más que seguro que el deseo de estar uno con el otro se verá disminuido.

¿Esto significa que una vez firmado implícitamente un determinado pacto de convivencia en base a ciertos valores debemos permanecer fieles a él aunque ya no podamos suscribirlo? No, de ninguna manera. Lo que hay que hacer es firmar un nuevo pacto de convivencia, pero esta vez de manera explícita. Para lograrlo deberemos ser conscientes, en primer lugar, de que algo ha cambiado en nosotros y de que con ese cambio han variado nuestras expectativas respecto del otro. Por eso, en vez de boicotear la relación con actitudes de desagrado e incomodidad, lo mejor es poner en palabras el malestar que se ha instalado. Poder poner en palabras los conflictos es la mejor manera de desactivarlo. Pero hay que tener en cuenta que para firmar un nuevo pacto de convivencia, debe existir un consenso, lo que no se logrará de un día para otro.

Para mantener el fuego es preciso que ambos integrantes de la pareja se sientas queridos y valorados por el otro. La pasión se relaciona con el bienestar que produce compartir la vida con el otro y ese bienestar se logra a través del diálogo. Cuando este no existe poco lograrán las medias caladas y las cenas afrodisíacas. El verdadero afrodisíaco es estimular constantemente la autoestima de la persona que amamos y elegimos.

Lic. Beatriz Goldberg
Especialista en crisis de pareja

Tips para mantener que no se apague el fuego
. Tenga en cuenta que no hay fórmulas universales para la seducción. Cada integrante de una pareja tiene su propio modo de seducir y no debe adoptar recetas ajenas por probadas que parezcan.
. No fuerce situaciones. Es poco probable que luego de cambiar un pañal o de pasarse despiertos toda la noche porque el bebé lloraba, o de hablar dos horas sobre el riesgo país, su pareja y usted estén bien dispuestos para el sexo. Los únicos que están “siempre listos” son los boys scowts. Todas las demás personas tienen que encontrar el momento propicio para cada cosa, el encuentro íntimo en este caso.
. Revise frecuentemente si se siente decepcionado por su pareja o si siente que esta lo decepciona. Si comprueba que es así, ha llegado el momento de poner ese conflicto en palabras.
. Aunque la rutina tiene mala prensa, es necesaria. Por eso, trate de establecer una rutina tal que haya siempre un momento disponible para la pareja.
. No dé nada por sentado, pregunte y consulte a su pareja. Nada enfría menos una relación que sentir que le otro no lo tiene en cuenta.
. Convénzase de que mantener el fuego es un trabajo cotidiano. Para llegar a un encuentro íntimo satisfactorio es necesario sentirse afectivamente cerca.
. Revise periódicamente si el contrato implícito que ha firmado con su pareja se cumple.
. Establezca nuevos contratos cuando lo necesite, pero tenga en cuenta que, para firmar un contrato, se precisan dos partes que estén de acuerdo.
. Recurra siempre al diálogo aunque tema no ser entendido. No hablar acerca de lo que nos sucede es como barrer y esconder la basura bajo la alfombra.
. Tenga en cuenta que las relaciones se modifican con el tiempo. El fuego de una pareja no sólo se expresa a través del sexo, sino también a través de la buena convivencia.
. Arme proyectos en común con su pareja. Tener proyectos de a dos es la mejor manera de mantener la proximidad necesaria para que el calor de los primeros tiempos no se esfume.
. Tenga en cuenta que la pasión no se puede inventar de un momento para otro con una fórmula mágica. Es el resultado del acercamiento afectivo.


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