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Anna Donner Rybak

Nació en Montevideo el 21 de setiembre de 1966. En 1993 se recibió de Analista de Sistemas. Desde 1990 hasta 1996 fue docente en la Universidad del Trabajo del Uruguay de las materias Programación de Sistemas y Lógica. En 2011 fue columnista de la revista "Mundo Latino" publicada en Israel. En 2012 publicó su primer novela en papel en Uruguay; "La Judía de Montevideo".

10 de junio de 2016

Yo también fue discriminada por judía

En este país, Uruguay, yo fui discriminada por judía. No estábamos en los 40, ni en los 50, ni en los 60, ni en los 70 ni en los 80, corrían los años 90. Yo nací de casualidad. Mi abuela con mi papá de siete años de edad, D'os mediante, pudieron tomar el último buque que salía de Europa en el año 1939. De no haberlo hecho, habrían perecido en alguno de los campos de concentración nazis. Y como es obvio, yo tampoco estaría hoy escribiendo. Mi abuela llegó sola con mi padre porque mi abuelo había venido al Uruguay un tiempo antes. Sin idioma, era el comienzo del año escolar, y mi abuela siempre me contaba “lo inscribí en el Instituto Crandón”.

Mi madre es uruguaya, porque mis abuelos maternos habían llegado desde Polonia en la década del 20. Eran siete hermanos, pero sólo tres se salvaron porque se animaron a abandonar Europa y partir a un país que ni siquiera sabían bien sus coordenadas. El resto de la familia, fue bien escéptica con respecto a los apocalípticos presagios a pesar del clima de tensión que allá se vivía, muchos decían “Moriremos todos”, pero ellos pensaban: “No será para tanto”, porque nadie podría imaginar la tragedia que se nos venía. No irían a dejar sus pertenencias, sus fuentes de trabajo, porque aquello creían que no pasaría. Y al comenzar a tener noticias de las primeras deportaciones, a “centros de trabajo”, que eran centros de muerte, se resignaron. Todos perecieron en los malditos campos de concentración y de exterminio: ancianos, mujeres y niños. Eso implicó que todos los hermanos que quedaron más sus padres, más sus hijos, niños o bebés, fueron todos masacrados.

Desde pequeña tuve absolutamente claro el horror de la Shoa; tan incorporado tengo el tema del Holocausto…. tengo muy arraigado un sentimiento de pertenencia a una Cultura y esta unión está dada puesto que para sobrevivir 2000 años hemos tenido que permanecer unidos, refugiándonos en las tradiciones y la religión.

Me siento orgullosa de mis raíces. Pero en este país, Uruguay, yo fui discriminada por judía. No estábamos en los 40, ni en los 50, ni en los 60, ni en los 70 ni en los 80, corrían los años 90.

Yo soy una profesional, Analista de sistemas, y aquello sucedió cuando acudí a una entrevista de trabajo, tenía 28 años. Lo hicieron de la manera más dura. Yo me presentaba a un cargo técnico, y llevaba un abultado curriculum, y creía que, como en todos los otros lugares, la entrevista sería de trabajo. Pero la nefasta mujer que me entrevistó, comenzó su cuestionario inquisidor:

—Donner Rybak, ¿qué origen tienen estos apellidos?
—Donner es alemán y significa Trueno, y Rybak es polaco y significa Pescador.
—¿Nieta de inmigrantes? – yo asentí.
— ¿Dónde nacieron tus abuelos? – insistía, y yo me iba percatando hacia dónde se dirigían esas preguntas letales.
—En Polonia.
—¿Cuándo emigraron?
—En 1939.
—¿Por qué emigraron?- En ese instante hubiera querido escupir en el rostro de aquella diabólica mujer, que tenía el descaro de preguntar por qué un barco había llegado de Europa en el año 1939 cargado de inmigrantes.

Al descubrir su incisiva y dolorosa pregunta decidí no hacérselo fácil, así que seguí su juego.

—La situación económica estaba muy mal.

La mujer comenzó a descontrolarse porque yo no le decía aquello que ella quería oír. Lentamente, se iba enfureciendo y volvió al ataque:

—Pero, ¿polacos cristianos o polacos judíos?

Y yo respondí, más bien ¡grité ORGULLOSA!: “¡JU-DI-OS!”.

Visto ahora desde mi madurez, en ese mismo instante debería de haberme parado, y haberle dicho en su cara que yo no trabajaría con antisemitas. Me hubiera sentido muy aliviada, pero aún yo, si bien ya recibida de Analista de Sistemas, y habiendo trabajado en varios proyectos de consultoría, había muchísimas cosas que desconocía. Por eso, me quedé petrificada, un nudo se me hizo en la garganta, tuve ganas de llorar, pero no se me descolgó ni una sola lágrima, eso sí, cuando salí, y volví a la oficina, un compañero me preguntó que me había pasado y entonces lloré a moco tendido. El quería consolarme, y decía que no debería haberme preguntado por “eso”, pero lo hacía por mí, para que no me sintiera tan lastimada.

En este país, Uruguay, yo fui discriminada por judía.
Shalom.


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