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24 de julio de 2016

Esos calcetines sucios

Emuna Braveman

“Cuando las parejas experimentan grandes desafíos (desempleo o alguna enfermedad en la familia), ellas en realidad se unen y se apoyan el uno al otro”, dice Terri Orbuch, como psicóloga y profesora investigadora en el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan, quien es directora del Proyecto Primeros Años de Matrimonio (Early Years of Marriage), uno de los estudios en funcionamiento más largos de parejas casadas en el país. “En cambio, son las cosas aparentemente pequeñas las que los separan”.

Esta información fue citada en un artículo de Elizabeth Bernstein en el Wall Street Journal, “Querida, ¿Tienes que hacerlo…?” (Honey, Do You Have to…?). De acuerdo a la Sra. Bernstein, deberíamos definitivamente obviar las cosas pequeñas.

Mientras que es muy difícil ser empática con la mujer a la que no le gustaba la forma en que su esposo le ponía mantequilla a los muffins ingleses (¡por favor!), entiendo perfectamente porque las mujeres (y a veces los hombres) se frustran por calcetines sucios en el suelo, sabanas desordenadas y el omnipresente asiento levantado del inodoro. Simplemente pienso que están cometiendo un error.
Un momento. Escúchenme antes de que empiecen a gritar.

¿Acaso nos frustramos porque algunas de estas cosas implican trabajo extra para nosotros? Sí, pero frecuentemente es algo sin perspectiva. A mí, (así como a una de las mujeres en el artículo), me molesta cada vez que mi esposo pone su taza de café en el fregadero en vez de ponerla en la lavadora de vajilla adyacente. ¿Cuánto tiempo me toma a mí ponerla ahí? Quizás – unos cuantos segundos extra. Los pensamientos negativos definitivamente ocupan más tiempo y más espacio. ¿Vale la pena realmente agregar incluso uno gota de tensión a mi matrimonio por una taza sucia?

¿Realmente significa que tu pareja no te está escuchando?
Pero, refutarán ustedes, no es la taza de café; es lo que implica la taza de café (entrada para la música dramática). Significa que él no me está escuchando. Significa que mis deseos no son importantes para él.

Pero, ¿es eso verdad? Si cuando están conversando preguntas grandes como a qué escuela enviar a sus hijos o cómo puedes alcanzar por completo tu potencial en el trabajo y como persona, tu esposo es indiferente, entonces estoy de acuerdo, es una preocupación seria. Si él no muestra interés en tu vida o en tus metas o en aquellas metas que tienen para sus hijos, tu matrimonio podría beneficiarse de una intervención profesional.

Pero si él está presente para ti en los temas importantes pero ausente en los calcetines sucios, quizás está ocurriendo otra cosa. Quizás no se trata de ti o de tu matrimonio.

Para algunas personas, cuan lindas se ven las toallas colgadas en el baño es completamente irrelevante. Las toallas son funcionales – secan manos y otras partes del cuerpo mojadas. No es que tu pareja no escuchó tus palabras; es sencillamente que fueron dichas en un lenguaje extraño. No es una forma de ver el mundo que él entiende.
Pero él podría aprender, refutas tú.

Es definitivamente posible que con suficiente esfuerzo y suficiente refuerzo (ya sea negativo en la forma de gritos o positivo en la forma de elogios), consigas que esas toallas estén ordenadas. Pero parece un alto costo en tiempo y esfuerzo.

Deja pasar las cosas pequeñas. Las cosas no siempre son simbólicas. A veces un calcetín sucio es solamente un calcetín sucio (o algo así). No tenemos que sobre-analizar o sobre-invertir en pequeñas acciones u omisiones.

Basada en los estudios leídos y en las entrevistas realizadas, la Sra. Bernstein concluye que debemos obviar las cosas pequeñas. Después de todo, es algo que impactó de forma negativa a todos los matrimonios descritos.

Pero quizás ella ha sacado una conclusión errónea. Quizás si estas mujeres no se hubieran permitido a sí mismas “llegar a eso”, quizás si no hubieran obviado las cosas pequeñas desde el comienzo, sus matrimonios hubiesen sobrevivido intactos – quizás incluso más sanos y felices. Hay cosas pequeñas en cada relación. La sabiduría y el crecimiento está en saber cuándo dejarlo pasar.

Fuente: Aishlatino.com


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