Velas de Shabat

Viernes 28/04
Tazria-Metzora

  • Montevideo: 17:47 hs
JAI - El sitio de la Colectividad Judía en Uruguay
Facebook: JAI.Uruguay           Twitter: @JaiUruguay           E-mail: info@jai.com.uy           Web: http://www.jai.com.uy

Rabino Eliezer Shemtov | Conocer más

Nació en 1961 en Brooklyn, NY
Recibió su título de Rabino de United Lubavitcher Yeshivoth, Brooklyn, NY en 1984.

13 de abril de 2016

Silencios que gritan

Editorial de Kesher No. 59

Mi abuelo paterno, Rabino Bentzion Shemtov, A”H, vivió en Rusia durante la época de la revolución bolchevique. Tuvo el honor de pasar tiempo en Siberia como castigo por sus actividades “contrarrevolucionarias”. Es difícil imaginar cómo era vivir constantemente con ese miedo y persecución. “Las paredes tienen oídos,” no era meramente un dicho; en ese entonces fue una realidad. “Uno debe saber hablar con los ojos,” decía mi abuelo. “¿Por qué entonces, creó Di-s la boca? Para tenerla cerrada”.

“Hay momento para guardar silencio y hay momento para hablar,” dijo el hombre más inteligente que vivió jamás en su libro, Eclesiastés (3:7).
Veamos algo sobre algunos silencios que gritan.

David Fremd, A”H

David dijo mucho cuando pudo hablar y de otra manera lo sigue haciendo ahora que ya no puede hablar. “La Torá fue escrita originalmente con fuego oscuro sobre fuego blanco,” dicen nuestros sabios. Si observas una llama verás que indefectiblemente tiene una parte oscura y una parte clara. Ambas partes constituyen el mismo fuego. Irradian luz y calor.

La Torá nos da los utensilios para poder detectar luz y calor aun en los momentos de oscuridad y silencio aparentes. Hay quienes impactan por su presencia y quienes impactan por su ausencia.

A un mes de sus brutal asesinato, David sigue impactando cada vez más profundamente a círculos cada vez más amplios.

La ciudadanía de Paysandú

La manifestación popular de protesta y solidaridad que tuvo lugar en las calles de Paysandú apenas dos días de su entierro impactó más por lo que no se dijo ahí que por lo que sí se dijo. No se dijo absolutamente nada. El silencio gritó más fuerte que cualquier palabra. La gente vino a decir nada más que “estoy”. ¿Había algo más para decir?

José Socca López

¿Qué sabes, querido lector, de José Socca López? Es el transeúnte que, junto al hijo de David, redujeron al asesino hasta que llegó la policía.
¿Has escuchado mucho de él antes o después del acontecimiento?
No hace falta. Su comportamiento heroico y desinteresado habla por él.

Lev Levaiev

Me hace recordar la anécdota de un joven recién emigrado de Rusia quien vino a visitar al Rebe de Lubavitch por primera vez en su sede en Brooklyn. En una reunión jasídica con miles de seguidores el Rebe expuso durante largas horas de la tarde sabática sobre una variedad de temas que iban desde complejos conceptos místicos hasta temas más prosaicos de la actualidad que le preocupaban. Las alocuciones fueron intercaladas con canciones jasídicas y deseos de lejaim expresados acompañados de copitas de vino.

En algún momento el joven Lev, inspirado por la experiencia, se acercó al Rebe y dijo: “¡No sé qué decir!”. Con una mirada reconfortante el Rebe le contestó: “No hace falta saber lo qué decir; ¡hace falta saber lo que hacer!”. El joven llegó a tener mucho éxito en sus emprendimientos comerciales y efectivamente gracias a su apoyo Jabad de la ex-URSS pudo construir un imperio abarcando cientos de instituciones de enseñanza y cultura judía a lo largo y ancho de la ex-URSS.

“Perro que ladra no muerde,” dicen los entendidos en el tema. “Claro, mientras ladran no muerden,” aclaran los más entendidos… Hay gente de palabra y hay gente de acción. Por lo general, los que hacen no hablan tanto como los que no hacen… En ese caso el silencio - la falta de la palabra hablada - dice más que las palabras.

Una propuesta práctica

Muchos me preguntaron cómo puedo explicar semejante injusticia que le pasó a David. “No soy el Contador de Di-s ni su abogado defensor,” es la respuesta más honesta que se me ocurre dar. No tenemos la respuesta y por lo tanto es inútil hacer la pregunta “¿Por qué?”. La pregunta que sí tenemos que hacer y sí podemos contestar es: ¿entonces qué? ¿Cuál va a ser nuestra reacción?
Sugiero humildemente la siguiente propuesta:

Vivimos en una sociedad y cultura que se basan en la defensa de los derechos. Los derechos de uno terminan donde empiezan los derecho del otro. ¿Podemos imaginarnos cómo sería nuestra sociedad si en vez de pensar cada uno en sus derechos frente al prójimo pensaría en sus responsabilidades para con el prójimo? Si cada mañana dedicáramos menos tiempo a pensar en “¿qué es lo que yo necesito?” y más en “¿para qué me necesitan a mi?” sin duda produciríamos más gente como David Fremd y menos gente como el asesino.

Fue Victor Frankl quien dijo que habría que complementar la Estatua de Libertad en la costa oriental de los EE.UU con una Estatua de la Responsabilidad en la costa occidental.

¿Cómo se logra semejante cambio de mentalidad a nivel general?
Adivinaste. Con el silencio.

Imagínate si cada mañana, al comenzar las clases, se respetara un minuto de silencio durante el cual los alumnos deben pensar en el propósito de su vida. ¿Cuál es el propósito de su vida? Que vayan a preguntar a sus padres o tutores; no es algo que el Estado puede definir por ellos. Es la tarea del hogar involucrarse en este aspecto de su educación. El Estado debe ocuparse para asegurar de que la meta de la educación sea algo más que la mera transmisión de información; que sea, antes que nada, un proceso de formación de carácter y valores. El espacio debe ser creado por el sistema educativa; el contenido lo deben proveer los padres.

Los resultados luego de varios años de implementación son sorprendentes.
Hay estadísticas que demuestran que en los Estados de los EE.UU. en los cuales se introdujo el Minuto de Silencio en las escuelas públicas, ¡ha bajado el índice de delincuencia juvenil! Los directores de las escuelas saben contar de cambios reales en cuanto al presentismo por parte de los alumnos, especialmente los que vienen de barrios marginados. Cuentan también que los chicos valoran ese minuto tanto hasta que respetan el Minuto de Silencio al comenzar ¡cada día de sus vacaciones!

El Minuto de Silencio no atenta contra la laicidad de la educación pública ya que nadie interviene en cuanto al contenido de los pensamientos durante ese minuto, menos los padres de cada alumno y alumna en conversaciones personales llevadas a cabo en la privacidad de sus casas.

En vísperas de Pésaj aprovecho para desear a cada uno y una Jag Kasher Vesaméaj. Que logremos interiorizar y metabolizar el ejemplo de Najshón ben Aminadav quien demostró que más importante que saber lo qué hacer es… ¡hacerlo!

Si no te llega Kesher a tu casa, pedi una suscripción gratuita a: info@jabad.org.uy

Fuente: Kesher 59


Déjanos tu comentario a continuación


    


Envíame una copia a mi correo

Copyright © 2010+         JAI - El sitio de la Colectividad Judía en Uruguay